Nombre: Códigos de guerra
Categorías: Drama, Acción, Guerra
Director: John Woo
Año: 2002

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Mauricio Reina * *

Códigos de guerra (2002)

Lugares comunes

Más que una cinta de cine, Códigos de guerra parece una película de televisión. Pero no me refiero a cualquier película de televisión, sino a una de esas que suelen dar los sábados por la tarde y que a duras penas sirven para pasar el rato. Y es que la más reciente cinta de John Woo (el mismo director de Contracara y Misión Imposible 2) tiene las características propias de esos filmes simplones que le permiten al televidente echarse un sueñito, preparar un sándwich e ir al baño, todo ello sin perder el hilo de la trama (y si a eso vamos, sin perderse absolutamente de nada).

La cinta se desarrolla en la Segunda Guerra Mundial, más exactamente durante la invasión de los Aliados a la isla japonesa de Saipan. Nicolas Cage caracteriza a un sargento estadounidense que tiene la delicada misión de vigilar a un soldado de origen Navajo. ¿Y qué tiene que ver un indígena con esa invasión? Mucho. De hecho, lo único interesante de Códigos de guerra es que rescata un elemento histórico relativamente desconocido: el papel fundamental que jugaron en las victorias estadounidenses los saldados Navajos, quienes eran encargados de transmitir información secreta usando su lengua nativa.

Desafortunadamente la película desaprovecha la riqueza que ofrece una historia como esta, y se pierde en una maraña de clichés cinematográficos: los humillados terminan fortalecidos, los enemigos se convierten en los mejores amigos, los arrogantes acaban por tragarse sus palabras y agachar la cabeza. A modo de ejemplo, vale la pena mencionar un episodio que no es central para la trama: un soldado Navajo, que ha tenido que soportar durante toda la cinta las ofensas de un compañero anglosajón, le salva la vida a su ofensor, quien por supuesto termina hablando maravillas de la cultura indígena. Eso para no hablar del lugar más común que se le puede haber ocurrido al guionista para simbolizar la comunión de las razas: poner a tocar juntos a un soldado indígena con su flauta y a uno anglosajón con su armónica.

A pesar de todo lo anterior debo retractarme de lo que dije al comienzo: ver Códigos de guerra no es como ver una película en televisión. La televisión al menos ofrece la opción de cambiar de canal.

Publicado en la revista Cambio. ©Casa Editorial El Tiempo - Todos los derechos reservados

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