Nombre: Ciudad de Dios
Categorías: Acción
Director: Fernando Meirelles
País: Brasil
Año: 2002

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Mauricio Reina * * * *

Ciudad de Dios (2002)

Un hito

"¡Qué horror!" le dijo a su acompañante la mujer que estaba sentada a mi lado, cuando apenas empezaba la proyección de Ciudad de Dios. De ahí en adelante, la mujer no hizo otra cosa que quejarse: "¡Qué película tan violenta! ¡Yo no sé cómo les puede gustar eso!" Lo último que le oí decir fue: "Me voy ya porque tengo un almuerzo en el Parque de la 93." Podría especular sobre la relación que hay entre frecuentar la zona superwow de Bogotá y la tendencia a negar la violencia en la que vivimos, pero prefiero ir al grano: Ciudad de Dios es una excelente película, aunque sea difícil de asimilar.

La cinta cuenta la historia de unos muchachos que viven en Ciudad de Dios, un barrio marginal que se convirtió en una de las zonas más peligrosas de Río de Janeiro. (¿Les parece que el nombre del barrio es una cruel ironía? ¿Y qué tal La mano de Dios, el barrio que fue consumido por las llamas en Medellín? Los teólogos tendrán su explicación.) Con una narración llena de vitalidad, el director Fernando Meirelles nos muestra el mundo en el que crecen millones de niños latinoamericanos, entre ellos muchos de los que habitan en los barrios marginales de nuestras ciudades colombianas.

Ciudad de Dios ilustra de manera contundente un argumento que todos conocemos: mientras las drogas sean ilegales, su comercio producirá inmensas ganancias y será el caldo de cultivo de una violencia imposible de controlar. Corrijo: es posible controlarla en países que cuenten con un sistema judicial fuerte y que ofrezcan un nivel de vida decente a la mayoría de la población. Aquí no. Por eso el mayor valor del filme radica en que sirve como un espejo que nos muestra el barril de pólvora sobre el que estamos sentados.

En Ciudad de Dios se percibe la influencia de otros filmes: por ejemplo, se notan rasgos de la crudeza de Kids, de la estructura narrativa de Pulp fiction y del lenguaje cinematográfico de Cerdos y diamantes. Pero la cinta brasileña brilla con luz propia. Para darles una idea de la calidad excepcional del filme, me atrevo a hacer un pronóstico: Ciudad de Dios se convertirá en un hito del cine latinoamericano, y Fernando Meirelles será una estrella de la cinematografía mundial. De ese tamaño es la cosa.

Publicado en la revista Cambio. ©Casa Editorial El Tiempo - Todos los derechos reservados

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