Nombre: Cerdos y diamantes
Categorías: Acción
Director: Guy Ritchie
Año: 2000

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Mauricio Reina * * *

Cerdos y diamantes (2000)

Un coctel explosivo

Después de haber visto Cerdos y diamantes por primera vez decidí verla de nuevo. Y lo hice por dos motivos: porque la primera vez que la vi me divertí mucho y porque no la entendí.

Y es que la película dirigida por Guy Ritchie, el novio de la cantante Madonna, tiene a la vez cosas muy buenas y otras decididamente flojas. En el lado de las cosas buenas se cuentan un gran derroche de humor, una vitalidad a toda prueba y un sorprendente uso del lenguaje cinematográfico. En el de las cosas malas quedan la poca claridad con la que se cuenta la historia, los excesos de violencia, los giros narrativos sacados de la manga y el sorprendente uso del lenguaje cinematográfico.

Pero un momento: ¿Cómo así que el uso del lenguaje cinematográfico es a la vez un cosa buena y una cosa mala? Así es: Guy Ritchie se engolosina tanto con el ritmo frenético de la edición, los encuadres originales y el manejo vertiginoso de la cámara, que el espectador queda apabullado por los aspectos formales de la película y en más de una ocasión pierde el hilo de la historia. Teniendo en cuenta los pros y los contras, a mi juicio el balance de Cerdos y diamantes es favorable por una sencilla razón: a pesar de los laberintos de la narración y los excesos estilísticos, la cinta garantiza casi dos horas de diversión.

La película es un verdadero coctel explosivo, que combina con mucha creatividad ingredientes varias veces vistos en el cine y en la pantalla chica. La cosa es más o menos como sigue: se mezcla la trama de una típica película de ladrones de joyas con algunos pasajes del argumento de El club de la pelea. Se le agrega el tratamiento cínico y desenfadado de la violencia que popularizó Pulp fiction, y se le echa una pizca de la estructura narrativa de Amores perros. Se revuelve todo con el frenesí sin tregua de El correcaminos y se sirve en una copa llena de excesos del estilo de Gato negro, gato blanco.

Semejante coctel se puede disfrutar mejor si uno no está preguntándose a cada rato: ¿Y ese quién es que es? Por eso el siguiente resumen busca ayudar a maximizar la probabilidad de que el espectador entienda la trama en una sola función. Franky Cuatro Dedos (Benicio Del Toro) roba en Amberes un majestuoso diamante de 84 quilates y huye hacia Londres. Pero Franky no es el único que quiere el diamante. Tan pronto pisa suelo británico empieza a ser perseguido por un simpático grupo conformado por el Primo Avi, Doug La Cabeza y Tony Diente de Bala, y por otro grupo menos simpático compuesto por un exagente de la KGB llamado Boris La Cuchilla y un sádico mafioso que responde al alias de Cabeza de Ladrillo. Como si fuera poco, tres rateros de poca monta que andan con un perro que se tragó un juguete también ven la oportunidad de salir de pobres con el fastuoso diamante. Para rematar, en esa cacería de gatos y ratones se ve involucrado por azar un gitano experto en pelear a puño limpio (Brad Pitt), que terminará siendo decisivo en la resolución del conflicto. ¿Está claro?

Está bien: como no es fácil memorizar el párrafo anterior y es de muy mala educación llevar la revista al teatro y consultarla con una linterna en plena función, usted, amable lectora o lector, debe contemplar la posibilidad de ver la película por segunda vez. Así podrá entender la historia a cabalidad y de paso multiplicar la diversión por dos.

Publicado en la revista Cambio. ©Casa Editorial El Tiempo - Todos los derechos reservados

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