Nombre: Bajo el sol
Categorías: Drama, Romance
Director: Colin Nutley
Año: 1998

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Mauricio Reina * * *

Bajo el sol (1998)

Un triángulo nórdico

Como diría cualquiera de esos consultores empresariales que se ganan la plata fácilmente, Bajo el sol es una película con fortalezas y debilidades. Lo mejor de esta cinta sueca –que meses atrás perdió el Oscar a la mejor película extranjera frente a Todo sobre mi madre, de Pedro Almodóvar— abarca unas magistrales actuaciones, una acertada dirección y una hermosa fotografía. Lo peor es el desenlace forzado de la historia, que deja varios cabos sueltos y la sensación de que los guionistas no supieron resolver el conflicto que plantearon con tanto acierto en la primera parte de la cinta.

El filme toma su nombre de un texto bíblico que dice, palabras más, palabras menos, que todas las cosas tienen su tiempo y todo bajo el sol pasa cuando tiene que pasar. ¿Y qué es lo que tiene que pasar en esta película? Que a Olof, un granjero bonachón que ha superado los cuarenta años de edad sin haber aprendido a leer y sin haber perdido la virginidad, al fin le llega el amor. Corre el año de 1956 y la vida del buen hombre transcurre sin sobresaltos, trabajando la tierra, cuidando sus caballos y dándole cuerda al reloj como le enseñó su madre antes de morir. Este granjero ingenuo y de buen corazón sólo tiene un amigo: Erik, un muchacho vividor que se peina como James Dean y alardea de sus viajes, y que le ayuda a Olof con algunas tareas a cambio de dinero que gasta en las apuestas.

Pero un buen día Olof decide poner un aviso en el periódico solicitando los servicios de un ama de llaves. Todos sabemos que lo que él busca es una mujer que lo ayude, no a limpiar su casa, sino a salir de su soledad. ¡Y hay que ver la mujer que llega en su ayuda! Lind, una rubia en la plenitud de una hermosa madurez, demasiado ilustrada y elegante para un granjero tan pedestre, y que además destila un erotismo incontenible en cada uno de sus gestos. Empieza entonces un maravilloso juego de ajedrez que constituye la mejor parte de la cinta: Olof miente acerca de sus verdaderas intenciones, así como sobre su edad y su condición de analfabeta. Lind oculta las motivaciones que la llevaron a ir hasta un lugar tan ajeno a una mujer de su condición. Y Erik, que no quiere perder su privilegiada condición de ayudante, ni mucho menos el dinerillo que cada tanto le saca a Olof, se empeña en seducir y desenmascarar a la recién llegada.

Como ya se dijo, el trabajo del elenco es sobresaliente. A lo largo de la primera parte de la película Rolf Lassgard y Helena Bergstrom despliegan todo su talento y desarrollan con maestría dos facetas opuestas de sus personajes: la superficial, en la que en apariencia no sucede nada, y una más profunda, en la que los gestos y las miradas revelan el torrente de pasión que hierve en sus cuerpos. Entre los dos construyen memorables escenas cargadas de un erotismo sutil y contenido, que contrastan con tanta ramplonería que hoy en día abunda en nuestras pantallas.

Lástima que el guión deje un buen número de cabos sueltos y preguntas sin responder: ¿Por qué era tan grave el problema que ocultaba Lind y cómo lo resolvió? ¿Cuál era en últimas el problema del cura con Olof? ¿Cómo se explica la tolerancia de Lind respecto a Erik una vez conoce sus intenciones? Estos y otros interrogantes hacen que Bajo el sol trastabille hacia el final. Pero, para fortuna de los espectadores, a esas alturas la película ya ha ganado la partida.

Publicado en la revista Cambio. ©Casa Editorial El Tiempo - Todos los derechos reservados

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