Nombre: Austin Powers, el espía seductor
Categorías: Acción, Comedia, Aventura
Director: Jay Roach
País: Estados Unidos
Año: 1999

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Mauricio Reina * *

Austin Powers, el espía seductor (1999)

¿Por qué tanta alharaca?

Austin Powers se ha convertido en un verdadaero fenómeno en Estados Unidos. La película ha sido una de las más taquilleras del verano que termina, desplazando a varias superproducciones que la superaban en las apuestas hace apenas pocos meses. Mike Myers, su protagonista, se ha convertido en una verdadera celebridad del mundo del espectáculo, al punto que ha entrado a engrosar la lista de exóticos galanes que logran besar a Madonna en los videos musicales de la inacabable cantante. Como si esto fuera poco, la internet está plagada de publicidad que ofrece variados juguetes inspirados en los personajes y las situaciones de la cinta.

¿Por qué tanta alharaca? Después de ver la película, uno se queda sin saber a ciencia cierta el motivo. Y es que la cinta no es más que una sucesión de sketches medio deshilvanados, algunos divertidos y otros francamente flojos. El filme presenta de nuevo a la pareja de enemigos que dos años atrás hicieron de las suyas en la primera parte de Austin Powers. Por un lado está el malévolo Doctor Evil, quien busca venganza después de haber sido expulsado a la órbita de la tierra. Por el otro tenemos al mismísimo Austin Powers, el espía de los años sesenta cuya audacia es sólo superada por su fama de héroe imbatible en las aventuras de cama. (De hecho el subtítulo en inglés no es El espía seductor sino El espía que me revolcó, en abierta referencia a la película de James Bond, El espía que me amó.)

Mike Myers demuestra una gran versatilidad al representar simultáneamente al Doctor Evil, a Austin Powers y, como si fuera poco, al torpe contraespía escocés Hijodepú (En inglés, Fat bastard. Como queda claro, la sutileza no es la mayor virtud de esta película.) Pero la habilidad de la que hace gala Myers para meterse con comodidad y destreza dentro de estos tres personajes no es suficiente para sacar adelante la comedia. De hecho, hay extensos y reiterativos pasajes de la película que resultan aburridos. En el filme abundan los chistes de quinto de primaria, con pueriles referencias escatológicas y sexuales. Por ejemplo, hay dos secuencias completas, de más de seis escenas cada una, dedicadas a explorar los distintos nombres con los que se conoce el órgano sexual masculino.

Hay que reconocer que existe una barrera cultural que hace que el humor de Austin Powers nos resulte un tanto ajeno y distante. Buena parte de los apuntes del filme consisten en juegos de palabras que pierden toda su gracia al ser traducidos al español, mientras que otros tantos se construyen sobre referencias satíricas a la cultura anglosajona, que entre nosotros pasan prácticamente desapercibidas. Eso para no entrar a detallar lo molesta que resulta la publicidad descarada a una marca de cerveza, a una cadena distribuidora de café, a una ensambladora de automóviles y a una marca de chocolates.

Claro que en la película también hay momentos entretenidos, como las mútliples ocasiones en que Myers juega a ser seductor, o la coreografía de la canción Just the two of us, o la sorprendente aparición de Burt Bacharach y Elvis Costello poniéndole serenata al romance de Powers con la encantadora Felicity Shagwell (Heather Graham).

Con pocas altas y muchas bajas, Austin Powers termina siendo para el espectador local una especie de montañita rusa, de esas que hay en nuestros escasos y precarios parques colombianos: mucha espera y mucho ruido, para sólo unos contados momentos de diversión.

Publicado en la revista Cambio. ©Casa Editorial El Tiempo - Todos los derechos reservados

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