Nombre: Antes de que anochezca
Categorías: Drama, Basado en hechos reales
Director: Julian Schnabel
Año: 2000

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Mauricio Reina * * *

Antes de que anochezca (2000)

Cuba libre (I)

¿Cómo se imaginan ustedes una película dirigida por un talentoso pintor? Tiene que ser un trabajo en el que las imágenes sean más elocuentes que las palabras. Así es Antes que anochezca, el filme dirigido por el pintor neoyorquino Julian Schnabel, donde las virtudes de la realización compensan la irregularidad del guión y logran redondear una buena obra cinematográfica.

La película está basada en las memorias del escritor cubano Reinaldo Arenas, quien vivió los rigores de la represión del régimen Castrista. Cuando apenas contaba con 15 años de edad, Arenas se unió a la insurrección e hizo parte de la revolución triunfante. Pero pronto el escritor empezó a ser perseguido por su condición de intelectual y homosexual, lo que lo llevó a ser encarcelado. Tras algunos intentos fallidos de fuga de la isla, en 1980 hizo parte del éxodo de homosexuales, criminales y enfermos mentales promovido por el gobierno cubano desde el puerto de Mariel. Pobre y sin patria, Arenas se radicó en Nueva York, donde pudo seguir escribiendo en medio de la precariedad, hasta que, enfermo de SIDA, decidió dar fin a su vida en 1990.

Antes que anochezca constituye un premio a la paciencia del espectador. La primera hora de la cinta es bastante intrascendente y se dedica a retratar con lujo de detalles las andanzas libertinas de Arenas. Si bien en esa primera parte el filme hace una sugestiva semblanza del momento que se vivía entonces en La Habana, el errático guión no logra penetrar en la complejidad interior del escritor. A los tropiezos narrativos se agrega la torpe decisión de haber puesto a todos los personajes (en su inmensa mayoría cubanos) a hablar en inglés, lo que aumenta la distancia entre el público y el filme.

Pero cuando el espectador ya se está haciendo a la idea equivocada de que Arenas era un hombre ingenuo desbordado por las circunstancias, la película se pone buena de verdad. Y no sólo porque la narración deja de saltar de aquí para allá y toma un cauce definido, sino porque al fin se destapan las dos cartas ganadoras de la cinta: el gran trabajo cinematográfico de Schnabel y la extraordinaria labor del actor español Javier Bardem en el papel de Arenas, que le valió la candidatura al premio Oscar como Mejor Actor.

Como ya se dijo, en la película se nota a leguas la sensibilidad visual de su director, quien como pintor se ha ganado un lugar en el mundo del arte contemporáneo. La sabia mano de Schnabel hace que los encuadres, la iluminación y el manejo de las texturas y el color consigan algo que el guión no logra: transmitir las emociones del mundo de Arenas. Ese trabajo visual, que alcanza su punto más alto en las alucinantes escenas en las que unos disidentes preparan un globo en una catedral derruida para escapar de la isla, encuentra el complemento perfecto en la edición y en el magnífico acople de la banda sonora.

El trabajo de Javier Bardem alcanza niveles de excelencia en las escenas en las que el escritor está en la prisión, así como en la secuencia final en la que se quita la vida. En esta última Bardem logra el complejo propósito de combinar la tristeza de un hombre derrotado por la enfermedad, con la seguridad y la tranquilidad que Arenas vivió en esos momentos, y que quedó plasmada en las últimas palabras de su carta de despedida de este mundo: "Cuba será libre. Yo ya lo soy".

Publicado en la revista Cambio. ©Casa Editorial El Tiempo - Todos los derechos reservados

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