Nombre: Tristram shandy: a cock and bull story
Categorías: Comedia, Documental
Director:
Año: -0001

Otras reseñas para esta película

Javier Moreno * * * *

Tristram shandy: a cock and bull story (-0001)

La digresión que nunca termina

"Digressions, incontestably, are the sunshine; they are the life, the soul of reading; take them out of this book for instance, you might as well take the book along with them; one cold eternal winter would reign in every page of it; restore them to the writer; he steps forth like a bridegroom, bids All hail; brings in variety, and forbids the appetite to fail."

L. Sterne, The Life and Opinions of Tristram Shandy, Gentleman

Tal vez Laurence Sterne le haga eco a Cervantes en su novela, pero no por ello deja de ser sorprendente que algo así haya sido publicado en 1760. The Life and Opinions of Tristram Shandy, Gentleman es una novela en la que la narración se observa y explica a sí misma y al hacerlo no se contiene y fracasa en su intento de meticulosidad excesiva, como la historia borgiana, creo, de los cartógrafos y su mapa en escala uno a uno. Ese fracaso, por otro lado, es el triunfo de Sterne, que explota la tarea imposible que se impone el narrador, Shandy, para explorar estrategias narrativas novedosas y crear una novela, tal vez una de las primeras de ese tipo, que admite abiertamente y con humildad su incompletez, al mismo tiempo que explicita su potencial infinitud.

La pregunta es: ¿cómo traducir la riqueza de una novela como esta al cine? La propuesta de Michael Winterbottom, el de 24 hours party people, es crear una película autoconsciente, un poco a la manera de Adaptation pero desde el punto de vista de los actores y el director, en donde lo que sucede fuera de cámaras se mezcla con lo que ocurre bajo ellas, todo esto sin perder el tono de Sterne y permitiendo una reflexión divertida sobre la manera contemporanea de hacer cine, la vida de los actores y el mundo que orbita en torno a todo eso. La autorreferencia de la novela parece forzar el nacimiento de ese nivel exterior dentro de su adaptación al cine. Tengo entendido que la adaptación del Quijote de Gilliam también seguía la misma linea.

Aunque el genio creativo de Winterbottom es evidente a lo largo de toda la cinta en la forma como articula las secuencias, intercambia formatos y documentaliza, gran parte de la potencia de la misma recae en el trabajo de Steve Coogan, quien, representando a Shandy, juega un papel similar al del personaje que hacía en 24 hours party people combinado con el hilarante personaje que, junto a Alfred Molina, protagoniza mi corto favorito de Coffee and Cigarettes. Coogan hilvana la narración en todos los niveles donde transcurre, se burla de sí mismo y me hace reir a montones fuera y dentro de cámaras. También vale la pena darle crédito a Rob Brydon, quien se contrapone a Coogan y cuyo talento permite varias de las mejores conversaciones de la película así como uno de los conflictos centrales de la misma.

La solución de Winterbottom funciona porque él es un director capaz e inteligente que no permite que las cosas se le salgan de las manos, uno que es capaz de mantener todo ese descontrol de Tristan Shandy totalmente bajo control. Si hay películas que sólo pueden ser hechas por un director, esta es una de ellas.

No digo más. Veanla cuando salga, es una orden.

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