Nombre: 4 meses, 3 semanas y 2 días
Categorías: Drama, Comedia
Director: Cristian Mungiu
País: Rumania
Año: 2007

Otras reseñas para esta película

Luis Fernando Afanador Perez * * * *
Samuel Castro * * * *
Nicolás Mendoza * * * ½

4 meses, 3 semanas y 2 días (2007)

El aborto en el cine


El aborto ha sido un tema polémico y altamente sensible porque la iglesia católica lo ha convertido en un asunto de principios: la mujer no puede decidir al respecto, la mujer no puede tener nunca ese poder. Se disfraza como una defensa de la vida –en abstracto- pero detrás de esa retórica lo que hay en juego es eso: el miedo a que la mujer tome una decisión trascendental sin permiso de los hombres. Por la negativa absoluta de la iglesia, la batalla por su despenalización ha sido un proceso lento en el mundo y mientras tanto ello ha implicado y sigue implicando el sufrimiento y la muerte de millones de mujeres que se ven abocadas a practicar abortos clandestinos en malas condiciones y con graves riesgos para su salud. Las legislaciones han cedido en la medida en que el aborto ha rebasado la discusión filosófica y moral y se ha convertido en un grave y urgente problema de salud pública que hay que resolver a como dé lugar: no tiene sentido que siga siendo una causa de mortalidad materna. Defender la vida probable a costa de la vida concreta es un argumento complicado de invocar. Como tampoco tiene mucha justificación el hecho de poblar el mundo de hijos no deseados con todas sus graves implicaciones.

Este preámbulo sólo para señalar que no es nada fácil hacer una película sobre el aborto y salir avante como lo hace la cinta rumana 4 meses, 3 semanas, 2 días del joven director Cristian Mungiu, que ha obtenido premios importantes: Palma de oro en Cannes 2007 y premio a la mejor película del año del Cine Europeo.

¿Cómo sortea el difícil escollo? Privilegiando los hechos y las emociones sobre las ideas, planteando una historia que no se limite únicamente al aborto. Otilia (Anamaría Marinca) y Gabita (Laura Vasiliu), son dos muchachas rumanas en una ciudad de provincia. Estamos en 1987, es decir en plena dictadura de Ceausescu, que parecía durar eternamente. Ellas conversan en su habitación modesta de estudiantes y el espectador no sabe de qué. Ha ocurrido algo importante, algo va a pasar. Poco a poco lo iremos sabiendo: Gabita está embarazada y necesita hacerse un aborto, pero como el aborto está penalizado con muchos años de cárcel, es caro, el médico no va a arriesgarse por poco, hay que conseguir un lugar, hay que decir muchas mentiras. “¿Por qué me ha pasado esto a mí?”, dice Gabita en un momento dado. Sin embargo, no hay lugar para estas preguntas ni para dilemas morales: hay que actuar rápido, el tiempo pasa, se paga o no se paga, se hace o no se hace. Y algo bien importante: ¿tienes una amiga de verdad dispuesta a jugársela por ti? Esas acciones –sórdidas porque todo alrededor del aborto clandestino es sórdido- y la forma en que los implicados responden a ellas es lo que veremos. Una escena de sus vidas en un momento que las va a marcar para siempre. Un día y noche intensas, sin música de fondo. Sintamos y no juzguemos, padezcamos con ellas, propone su director. Esas muchachas están solas. Es tan triste, tan opaca esa sociedad en la que viven. Otilia tiene un novio que la quiere, que la invita a la casa de su familia a una fiesta de cumpleaños, pero es peor: eso acrecienta su sentimiento de extrañeza. ¿Un hombre puede entender lo que les está pasando?

El arte, desde luego, contiene ideas, nos lleva a una reflexión y esta película así lo hace. Pero no maneja tesis, no trata de imponer un punto de vista a la fuerza. Sólo nos invita a vivir una experiencia para que nos coloquemos en el lugar de los otros. Por esa razón 4 meses, 3 semanas, 2 días es una gran película y ha merecido tantos elogios.

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