Nombre: Amada hija
Categorías: Drama
Director: Jonathan Demme
Año: 1998

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Mauricio Reina * * *

Amada hija (1998)

El otro realismo mágico

A lo largo de la primera hora, de las casi tres que dura Amada hija, el espectador lucha tratando de establecer una línea divisoria entre la realidad de la fantasía. Pero a partir de cierto punto queda claro que ese esfuerzo es vano y que el límite entre los dos terrenos es irrelevante. Es entonces cuando el público tiene la opción de aceptar o rechazar una experiencia cinematográfica tan conmovedora como perturbadora.

Amada hija nos ofrece la historia de Sethe, una esclava caracterizada por Oprah Winfrey, quien tras ganar su libertad en la segunda mitad del siglo anterior pasa serios trabajos para alimentar a sus hijos y mantener su casa en orden. A pesar de su extrema pobreza, la búsqueda del sustento diario no es difícil comparada con la labor de preservar el orden del hogar. Y la razón es sencilla: la casa de Sethe tiene un fantasma, el de su hija Beloved, a quien ella misma asesinó años atrás para evitar que fuera esclavizada.

Los fenómenos paranormales desaparecen cuando llega a la casa Paul D (Danny Glover), quien conoció a Sethe cuando ambos eran esclavos y que está enamorado de ella. Pero cuando todo parece ser armonía y tranquilidad para la pareja, aparece de las aguas del río Mississippi una joven vestida como una viuda y totalmente cubierta por abejas. La recién llegada no sólo se llama Beloved, sino que tiene la misma edad que tendría la difunta hija de Sethe.

A partir de esa peculiar situación el director Jonathan Demme –el mismo de Filadelfia- construye una compleja película que combina un profundo drama sicológico, un desgarrador testimonio histórico y una inquietante historia de fantasmas. El argumento de la cinta surge de una adaptación de la novela que le valiera el premio Pulitzer a Toni Morrison, la célebre escritora laureada con el premio Nobel en 1993.

En medio de un elenco profesional y equilibrado sobresale el trabajo de Oprah Winfrey, quien desde El color púrpura había demostrado que la buena actuación no riñe con la conducción de uno de los ‘talk shows’ más populares de Estados Unidos.

Quizás Amada hija habría resultado más fluida si los guionistas hubieran evitado el abuso de las reiteraciones y si hubieran moderado la narración en espiral. Así mismo es posible que el personaje de Beloved sea muy exagerado y que evoque por momentos a Linda Blair en El Exorcista. Pero al margen de esos excesos, el resultado final es una buena película que vale la pena ver. Y también experimentar.

Publicado en la revista Cambio. ©Casa Editorial El Tiempo - Todos los derechos reservados

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