| Nombre: | High Fidelity |
| Categorías: | Comedia, Comedia romántica, Musical |
| Director: | Stephen Frears |
| Año: | 2000 |
High Fidelity (2000)
La mejor banda sonora
Muchas personas pueden evocar los momentos más importantes de sus vidas escuchando canciones. ¿Cómo no asociar la infancia con la canción Quiero aprender de memoria, de Leonardo Favio, que oían las hermanas mayores en Radio Tequendama? ¿O la pubertad con Je t’aime, de Serge Gainsbourg, que escuchaba el hermano mayor? ¿Y qué tal las que recuerdan el primer amor o la primera novia? (No sobra recordar que el primer amor, ese platónico que se vive en silencio y que consume por dentro, llega mucho antes que la primera novia.)
Pues bien: el director y los guionistas de Alta Fidelidad saben muy bien que no hay mejor banda sonora que la de la vida misma. Por eso cuentan con sensibilidad y humor la historia de un hombre enamorado de las mujeres y, sobre todo, de la buena música. Se trata de Rob (John Cusack), el dueño de un almacén de discos usados que tiene una vida simple: cada vez que se enamora de una mujer, ella lo bota. Como si eso fuera poco, Rob tiene que lidiar con los empleados de su almacén, dos melómanos tan sabios como conflictivos, admirablemente caracterizados por Todd Louiso y Jack Black.
Alta fidelidad garantiza dos horas de buen humor, repletas de referencias a la música y a la cultura popular anglosajonas. Y allí puede radicar justamente su punto débil para un mercado como el nuestro: mientras menos familiarizado esté el espectador con esa música y esa cultura, menos disfrutará la película. A modo de ejemplo: si usted, amable lectora o lector, sabía que a Marvin Gaye lo asesinó su propio padre, seguramente está en condiciones de disfrutar la mayoría de los apuntes de Alta Fidelidad. Ahora bien: si usted no tiene ni idea de quién era Marvin Gaye, quizás lo mejor sea que vea otra película y no esta.
Publicado en la revista Cambio. ©Casa Editorial El Tiempo - Todos los derechos reservados
