Nombre: La vida acuática de Steve Zissou
Categorías: Drama, Comedia, Aventura, Fantasía, Comedia dramática
Director: Wes Anderson
País: Estados Unidos
Año: 2004

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Javier Moreno

La vida acuática de Steve Zissou (2004)

La vida es una aventura

El cine de Wes Anderson es sobre todo de detalles. La primera secuencia de The Royal Tenenbaums es un excelente ejemplo del exagerado control que Anderson impone sobre cada imagen, cada encuadre, cada salero o vela del decorado, cada movimiento de sus actores, cada segundo de la música de fondo. Al final de esa secuencia, Luke Wilson suelta el halcón y se escuchá el coro de Hey Jude, y uno se da cuenta de que la canción (en versión instrumental) llevaba el ritmo de la toma. En películas de Wes Anderson, cada minucia tiene un valor y no hay ningún objeto de la proyección que sea accidental. Los actores de Wes Anderson, cuando los entrevistan al respecto, dicen al unísono que nunca habían trabajado con un director que les explicara a tal nivel y punto por punto cómo se iba a ver, escuchar y sentir la escena cuando estuviera en el teatro. Alguno dice que se sentían a veces como títeres. Wes Anderson ve las películas antes de hacerlas. Todo lo contrario de su colega Wai Wong, quien improvisa sus peliculas a medida que las filma, que encuentra escenarios antes de encontrar una historia, que, de hecho, construye historias basadas en escenarios, como en In the mood for love. Los resultados de aproximaciones tan distintas a la dirección, sin embargo, producen resultados igualmente majestuosos y dignos de disfrutar. Un ejemplo reciente del segundo estilo es 2046. Un ejemplo del primero es The life aquatic with Steve Zissou, que fue estrenada a finales del año pasado y sólo hasta hoy pude ver.

Steve Zissou es un reconocido investigador de la vida marina con una serie de cientos de documentales que relatan sus aventuras en altamar, viajando con su equipo en un barco pesquero adaptado como centro de investigación y rodaje, el Belafonte. Steve Zissou lleva muchos años cayendo en desgracia poco a poco sin darse cuenta. El súmmum de sus desdichas llega cuando durante la filmación de su último documental, un misterioso tiburón jaguar se come al miembro más viejo de su tripulación, Esteban du Plantier. Presentando el documental truncado en un festival italiano, promete volver al lugar del accidente y vengar la muerte de su amigo. A la aventura se anexará su equipo habitual, un grupo de excentricos marinos con más pasión que talento, un recién aparecido hijo de Zissou, un grupo de estudiantes de una universidad en Alaska en práctica profesional, una reportera inglesa interesada en escribir un reportaje sobre el capitán y un contador encargado de controlar que el gasto de dinero durante el viaje.

Nano me dijo que le pareció un poco Dogma 95, así justificó su siesta de una hora al inicio. Yo no lo había visto de esa manera pero luego me puse a pensar que realmente las tomas parecían con cámara al hombro y la iluminación lucía casi toda natural. La música, excelente como siempre, daba la sensación de ser incidental y en ocasiones era reemplazada por un silencio macabro de documental de Jaques Cousteau mirando el mar. Los actores son muy buenos. Bill Murray es un excelente actor de la decadencia, Owen Wilson transmite una sensación extraña, parece un actor distinto al que representa al excesivo side kick de Zoolander. Angelica Houston desarrolla una enigmática mujer fatal. El resto del elenco no demerita.

Lo malo de las clasificaciones es que imponen maneras de juzgar. Por ejemplo, si uno ve The eternal sunshine of the spotless mind como si fuera una comedia (porque la escribió Kaufman, porque actua Jim Carrey) entonces haciendo promedio sale perdiendo porque bajo cierto ojo es un drama terrible, es fantasiosa pero no cómica, así yo me haya reido ahogado en el asiento. En particular, la clasificación de comedia parece ser bastante peligrosa y Anderson, porque narra con humor, cae frecuentemente en esta categoría sin merecerla, o al menos trastocando un poco la visión del espectador, predisponiendolo a reir ante algo que, si bien producirá algunas risas, en suma es solo una película collage donde a veces los chistes duelen y el drama sucita repentinas sonrisas. La clasificación decepciona, por eso es peligrosa. Por eso, también, sería mejor ver las películas que estar leyendo comentarios sobre ellas, pero ese es un asunto que trataré alguna otra vez. Lo máximo que me atrevo a decir de esta película es que es dirigida por Anderson, éso debería bastar, todo lo demás, todo lo dicho, realmente sobra.

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