Nombre: 40 días y 40 noches
Categorías: Comedia, Comedia romántica, Romance, Comedia dramática
Director: Michael Lehmann
País: Estados Unidos
Año: 2002

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Mauricio Reina * *

40 días y 40 noches (2002)

Chiste viejo

40 días y 40 noches es un chiste viejo convertido en una película de hora y media. El chiste lo hemos visto varias veces en cine y, aunque puede contarse de distintas maneras, su esencia es siempre la misma: una persona que se somete a la abstinencia sexual se ve expuesta a estímulos que hacen tambalear su fuerza de voluntad. ¿Quién no ha visto, por ejemplo, la tradicional escena en la que un solitario prende el televisor para no pensar en sexo, y se encuentra con un documental que muestra la copulación de distintas especies de animales? Yo la he visto por lo menos en tres películas. Pero si bien la idea de un abstinente tentado puede dar para hacer un chiste, no es suficiente para hacer una película de noventa minutos. Por eso 40 días y 40 noches naufraga en medio de rellenos y debilidades argumentales.

 

La cinta cuenta la historia de Matt (Josh Hartnett, el galán de Pearl Harbor), un joven que está perdido en el desasosiego después de que su novia lo echó. Para sobrellevar la pena, Matt tiene relaciones sexuales con cuanta mujer se le atraviesa, pero lo que único que logra es evidenciar aún más su soledad. Entonces decide someterse a un período de abstinencia sexual durante los días de Cuaresma, creyendo que así podrá superar la tusa. Las cosas se complican cuando Matt conoce a una atractiva muchacha que le mueve la aguja, a quien tiene que ocultarle sus votos de castidad.

 

La trama de la película suscita algunos interrogantes interesantes. Por ejemplo, ¿cómo puede la abstinencia sexual ayudar a superar el despecho? No tengo ni idea. ¿Por qué Matt no le puede contar a su nueva amiga que está haciendo votos de castidad, sobre todo teniendo en cuenta que la atracción que siente por ella lo puede ayudar a salir de la tusa? Tampoco se me ocurre ninguna razón. Aunque, pensándolo bien, sí se me ocurre una: porque si le contara, desaparecería el conflicto y se acabaría la película. Finalmente: ¿cómo llenan los productores del filme una hora y media de proyección con una historia tan precaria y llena de inconsistencias? Fácil: con abundantes chistes sexuales de mal gusto, que no logran producir ni una sola sonrisa.

Publicado en la revista Cambio. ©Casa Editorial El Tiempo - Todos los derechos reservados

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