Nombre: El trato
Director: Francisco Norden
Año: 2006

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Alexander Amezquita Pizo

El trato (2006)

El vivo vive del bobo

 El vivo vive del bobo y el bobo que se creía culebrero. Esta frase podría ser la bandera de la película colombiana que se está viendo por estos días en nuestros teatros. Un film que muestra esa, bien lo ha dicho la televisión, idiosincrasia de nuestro pueblo. Sí. Esa misma que nos hace sentir “avispados imbatibles” porque vivimos en medio de guerrilla, narcotráfico, vallenato y mujeres bellas.

Sin embargo, deseo rescatar lo que considero es lo más acertado en esta película: hace un retrato del país que somos, ese mismo donde aún nos embelesamos con unos crespitos dorados, unos ojos azules y una cámara de video 8. De la misma manera como llegó Colon con espejitos y baratijas de mercadillo español. Sí. Duélale a quien le duela. O si no miremos a John María, un tipo (típico colombiano) cuyo lema de vida podría ser: “por la plata baila el perro, perdón el bobo”.

Y fue precisamente este personaje el que hace soportable y amena esta modesta película. Basta recordar a Ramiro Meneses en “Rodrigo D”, que vi años después de ser presentada en cines, para pensar que este hombre vivía en una película, o como decimos ahora empeliculado. Es el tipo de actor cinematográfico, que cuando sonríe, se molesta o se burla de los demás, tiene la capacidad de transmitirlo con la más fina sensibilidad. Me reí demasiado con él. Es el mandadero del capo que vanagloria su puesto y sus supuestos contactos con sus amigos del barrio donde creció. Para que le tengan miedo, para que los respeten y para sentirse grande, tanto que al usar un traje de saco y corbata tiene la osadía, la valentía y hasta el descaro de superponerse sobre la imagen de George Clooney, en un cartel de cine que cuelga sobre una de las cuatro paredes de su miserable cuarto.

No está de más pensar en la función de los medios y su responsabilidad social frente a lo que se produce y se transmite. No debemos pensar que este evento, el falso documental de los ingleses, es algo que no nos toca. Quizá es hora de preguntarnos qué tanto falso documental nos han metido acerca de nuestra propia realidad.
Debo admitir que al principio la narración se hace un poco telenovelesca, debe ser también porque nos acostumbramos a ver a nuestros actores en tantas telenovelas y tan pocos filmes que se hace complicado hacer la distinción. Pero como va avanzando y alimentándose, por cierto humor negro, llega a un punto donde John María y los demás personajes nos agarran de tal manera que nos olvidamos un poco del montaje y la fotografía.

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