Nombre: Elephant
Categorías: Drama, Erótico, Basado en hechos reales, Crimen
Director: Gus van Sant
País: Estados Unidos
Año: 2003

Otras reseñas para esta película

Javier Moreno * * * *

Elephant (2003)

La amenaza sigilosa

So foul and fair a day I have not seen.

W. Shakespeare, Macbeth

Víctimas, todos lo somos, dice el cuervo sabiamente. Es fácil reconocernos en ellos: ¿quiénes fueron? ¿cómo vivían? ¿qué dejaron a su paso? John lidia con su padre alcoholico, Elias sueña con una fotografía suya en alguna portada de un magazine, Nathan es popular, Michelle no se siente bien con su cuerpo, Benny juega baloncesto, Jordan vomita después de comer, Alex toca piano, Eric está solo. La sociedad nos discrimina y distribuye, nos otorga prematuramente roles a los cuales ceñirnos para no ser arrastrados inmisericordemente por la corriente. Mánsamente, todos, las víctimas, obedecemos y nos dejamos llevar, es fácil, queremos pertenecer ¿no es así? Sin embargo, hay días en que las cosas dan un vuelco y la corriente pierde su sentido. Este es uno de esos días.

Vi la película hace un par de meses en el teatro. Debido a la visita de mi primo Gabriel decidí alquilarla hoy para verla de nuevo con él y Nano. La primera vez, cometí el error de verla solo y pagué mi error con una caminata de media hora bajo una llovizna urticante mientras recordaba las escenas y las digería. No pude: las vomité una por una. Elephant no es una película sencilla, no es una película amable, no es una de esas que lo invitará en la primera cita a sentarse en el sofá y disfrutar, si acaso lo hará seguir y le ofrecerá una sillita de madera linda pero bien incómoda. La segunda vez, hoy, sabiendo a lo que me atenía, pude apreciarla mejor y saborear los pedacitos de cinta sin padecerla de principio a fin. Me trató muy bien en esta ocasión, la sillita seguía siendo la misma pero tenía un cojín verde y me ofreció una tacita de té negro delicioso. Conmovido por su sorpresiva amabilidad, procedí a escribir esta reseña.

Cuando se tratan temas que tocan tan de frente a una sociedad como masacres, asesinatos en serie o ataques terroristas, es fácil caer en el deseo de polarizar y tomar parte, declarar buenos y malos. Así mismo, es frecuente el recurso de buscar culpables y razones. Señalar, decir "fue él, fue esto" y a paladas adentrarnos en las cadenas de instantes que llevaron a Alex y Eric a tomar un fusil y estampar a unos cuantos a balazos contra las paredes de su colegio. Van Sant se rehusa a seguir esa aproximación y nos presenta una cinta cruda que relata los hechos sin juzgar ni buscar culpables. Caminamos tras los personajes, los escuchamos respirar y hablar, expresar lo que sienten. Los dejamos pasar junto a nosotros y, al menos por un rato, los liberamos de la indiferencia que a diario los rodea, renunciamos a nuestra ceguera, les permitimos ser.

Bowling for Colombine es agresiva e irresponsable: explota el hecho trágico para denunciar, manipula las imágenes para hacer que el espectador vea lo que el director quiere que vean y convence por knock out. Elephant es más discreta y por encima de todo es responsable. Trata el mismo tema desde una perspectiva distinta y deja al juicio del espectador los señalamientos y las condenas. En ese sentido es mucho más sabia. Cinematográficamente está muy bien hecha: las tomas que siguen a los personajes brindan una perspectiva interesante, la narración atemporal no es laberíntica (como en 21 Gramos), el recurso de volver una y otra vez sobre los mismos instantes da una sensación de sueño muy bonita, y los colores y luces están elegidos para impactar: pese al tema oscuro, es una película brillante. Adicionalmente, la elección de actores naturales para los papeles principales fue acertada. Me gusta mucho ese sabor a documental que deja en la lengua, me gustan los dialogos entrecortados y los paneos detallados de instantes completamente rutinarios.

El juicio que se lleve de esta película dependerá críticamente de su estado ánimo en el momento de verla. Si está triste o conmovido, no vaya. Le recomiendo comedidamente que se haga a un par de buenos amigos antes de ir y les advierta que la película será un poco violenta. Es lenta, así que una dosis de cafeina en cualquiera de sus variantes puede hacer el transito a través de ella menos aletargado. Renuncie a los juicios y camine por el colegio, aplauda los detalles y la precisión de van Sant, piense que está haciendo una visita guiada a un zoológico, disfrutela mientras pueda. Concéntrese en el elefante. ¿No lo ve? Cierre los ojos y escuche. Por encima de todo, no se deje pisar por el elefante. Que está ahí, le digo. No se distraiga, está ahí, justo atrás de usted.

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