Nombre: Agua turbia
Categorías: Terror
Director: Walter Salles
Año: 2005

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Mauricio Reina * * ½

Agua turbia (2005)

Reciclaje de éxitos

En Estados Unidos se ha impuesto la moda de hacer nuevas versiones de exitosas películas japonesas de terror. Se trata de filmes como El aro o La maldición, cuyas versiones originales triunfaron en los mercados asiáticos con unas historias flojas que salen adelante gracias a sus atmósferas inquietantes.

Pero vean cómo es la genialidad de los productores de Hollywood: sus nuevas versiones de estas cintas conservan las historias flojas y diluyen las atmósferas inquietantes. El caso más reciente de este peculiar reciclaje de éxitos es Agua turbia, una versión descafeinada de la cinta de Hideo Nakata. El dudoso privilegio de dirigir esta nueva Agua turbia le ha correspondido al cineasta brasilero Walter Salles, quien tiene en su haber buenas películas como Estación Central y Diarios de motocicleta.

Durante la primera hora de proyección Salles nos ofrece un buen aperitivo: una mujer separada (Jennifer Connelly) y su hija buscan un lugar para vivir. Las pobres caen en manos de un agente de finca raíz (el estupendo John C. Reilly), quien las engatusa con un maltrecho apartamento en un vetusto edificio. Madre e hija deben soportar un portero hostil, un ascensor que no funciona y unos adolescentes acosadores, hasta que descubren una extraña filtración de agua turbia en el techo...

Ese primer tramo de la cinta funciona a pesar de que no pasa gran cosa. O tal vez funcione justamente gracias a ello, porque cuando las cosas empiezan a pasar el público queda a merced de la precariedad de la trama. El desenlace incluye siestas que duran todo un día, contactos con el más allá, y el mayor de los lugares comunes: un escandaloso escuadrón de ambulancias que se hace presente en el edificio no una sino dos veces.

Publicado en el periódico EL TIEMPO (edición nacional). ©Casa Editorial El Tiempo - Todos los derechos reservados

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