Nombre: Las estaciones de la vida
Categorías: Drama, Comedia, Erótico, Artes marciales
Director: Ki-Duk Kim
Año: 1969

Otras reseñas para esta película

Javier Moreno * * * *
Mauricio Reina * * * ½

Las estaciones de la vida (1969)

Tras los pasos de Bodhisattva

No sé si han visto: por ahí anuncian la celebración de yoga-parties, unas fiestas de amor y armonía con música electrónica y cocteles de frutas. Aunque el absurdo nombre ya daría para salir corriendo, parece que estos ágapes tienen gran aceptación. Es el mismo éxito que tienen los collares con imágenes de santos, los inciensos de Sai Baba y cualquier otro souvenir espiritual al que se le pueda poner precio.

En medio de tanto manoseo místico, ¿habrá algún lugar en el mundo que se haya mantenido ajeno a la trivialización de la Nueva Era? Si no lo hay, el director Ki-duk Kim se lo ha inventado. Se trata de un monasterio flotante, ubicado en un majestuoso lago en las montañas de Corea del Sur, donde transcurre Las estaciones de la vida. Allí el espíritu se cultiva como se hacía antes de que las televentas se tomaran la fe: con un maestro, un discípulo y unas enseñanzas tan simples como profundas.

Algunos dicen que esta película es una alegoría de la vida. No hay tal. Ya quisiera uno que la vida fuera como esta cinta: un proceso de aprendizaje que recorre la exploración, el pecado, la penitencia y la redención. ¿Hace cuanto no vemos que quien peca haga penitencia para redimirse? Yo no sé ustedes, pero yo hace mucho no veo algo parecido.

Además de proponer una reflexión sobre la verdadera esencia de la espiritualidad, Las estaciones de la vida constituye un banquete para la vista y el oído. El placer estético que ofrece la cinta es tal, que bastaría una sola de las estaciones para amortizar el valor de la boleta. ¿Que el filme es lento y el romance almibarado? Concedido. Pero si usted va a ceder a la tentación de una pestañeada, asegúrese de que no sea durante el otoño: se perdería lo mejor de la película.

Publicado en el periódico EL TIEMPO (edición nacional). ©Casa Editorial El Tiempo - Todos los derechos reservados