Nombre: Las invasiones bárbaras
Categorías: Drama, Comedia
Director: Denys Arcand
Año: 1969

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Javier Moreno * * * *

Las invasiones bárbaras (1969)

El sabor de la vida

And death shall have no dominion.
Dead men naked they shall be one
With the man in the wind and the west moon;
When their bones are picked clean and the clean bones gone,
They shall have stars at elbow and foot;
Though they go mad they shall be sane,
Though they sink through the sea they shall rise again;
Though lovers be lost love shall not;
And death shall have no dominion.

Dylan Thomas

¿A qué sabe la vida? ¿A qué? A Rémy la vida le sabe a plenitud. La vida es una acumulación de vivencias, de sonrisas que nos llevamos, de abrazos y caricias compartidas, de personas que nos rodean y nos hacen sentir que estar acá valió la pena. Rémy está muriendo, tiene cancer, tiene miedo. Sébastien es su hijo, vive en Londres, tiene mucho dinero, es exitoso, un soldado ejemplar del sistema que Rémy tanto aborreció durante toda su vida. La relación de Sébastien y Rémy no es la mejor, el final se acerca y la madre se Sébastien lo llama para que acompañe a Rémy sus últimos días. Sebastién, por supuesto, irá (¡Déja vu: Big Fish!). Usted tendrá la oportunidad de acompañar a Sébastien durante esos días en caso que decida ver Las invasiones bárbaras.

La mejor película extranjera de este año (según Oscar) luce como una continuación natural a algunas de las preguntas planteadas en Lost in translation y, adicionalmente, comparte su sabor a poesía. Es una película de personajes cuidadosamente delineados, de dialogos pulcros y llenos de chispa, de un humor fino que en unas cuantas ocasiones peca por crudo, pero que en general se mantiene en un tono inteligente y llenador. La historia envuelve y es imposible sentir la partida de Rémy como un poco propia. Pese a que Rémy está muriendo, Les invasions barbares es una pelicula sobre vivir, sobre tener razones, sobre redescubrir, perdonar y renacer, sobre entender que la vida no es perfecta pero que también, en últimas, esa imperfección es necesaria.

Mi tía Luz Stella murió hace once años de cancer. Era joven, tenía menos de treinta. La última vez que la vi, ya muy enferma, lucía rellena de vida y de ganas, feliz. Bailaba mucho, se reía todo el tiempo y nos daba todo su cariño con abrazos y palabras. Cuando se fue, nos dejó un poco vacíos a todos pero a la larga aprendimos a compensar su partida con los recuerdos de su vida feliz y de sus ojos brillantes mientras se reía a carcajadas contándonos la vez que, por equivocación, se metió a ver Todo por amor con mi abuela pocos días después de alguna de sus recaidas, así era ella. Rémy, el imperfecto Rémy, también se va, no hay manera de impedirlo. Nos deja su visión del mundo, nos comparte sus idealismos, sus amores, sus adioses, sus odios, sus remordimientos, sus satisfacciones. Rémy se va, y uno no puede sino sentirse honrado de estar ahí acompañándolo junto a Sébastien y los demás.

Mientras corrían créditos, apoyé mis brazos en el espaldar de la silla justo al frente de la mía y pensé idiotamente en la lástima que me producía no haber conocido a Rémy antes. Me sorprendí reconociendo que habían bastado cién minutos para enamorarme de los personajes y pedir a gritos más. Estaba en esas cuando Francina, que estaba sentada unas filas atrás, se acercó a mi lado y me dijo con la voz que pone tras soltar algunas lágrimas, «¡Javier, qué película tan bonita!». Yo la miré y tenía una sonrisa grande y los ojos un poco rojos. «Sí», le dije, «muy linda». Me sentí muy bien viendo Las invasiones bárbaras, casi nunca me pasa pero esta quiero verla de nuevo. Gracias grandes a quien sea necesario agradecer.