Nombre: Vidas cruzadas
Categorías: Drama
Director: Paul Haggis
País: Estados Unidos
Año: 2004

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Miren Vitore Magyaroff De la Lombana

Vidas cruzadas (2004)

Una película a punto de explotar

"Es el sentido del tacto. En una ciudad real tú caminas, rozas a la gente, los otros se tropiezan contigo. En L.A. nadie te toca, siempre estamos detrás de este metal y vidrio. Creo que me hace falta ese tacto, el estrellarse unos contra otros, simplemente para sentir algo". Desde esta frase inicial se sospecha que Vidas cruzadas (Crash) será una de esas películas que no solo nos mostrará la realidad, sino que sus escenas fuertes nos hará estrellarnos contra ella para entender que todos somos parte del mundo y no observadores imparciales que miran detrás de una vitrina.

Siempre el juntar grandes estrellas garantiza que un cierto número de espectadores vaya a las salas, en Vidas cruzadas, Don Cheadle, Matt Dillon, Sandra Bullock, Brendan Fraser, Ryan Phillippe, y Thandie Newton, se encargan de eso, pero es la misma historia se encarga de llevarla al éxito. Desde la primera escena, desde la frase de apertura, el director Paul Haggis, guionista de la ganadora del Óscar Golpes del destino (Million Dollar Baby), entrega al espectador una bomba de tiempo: negros, mexicanos, persas, coreanos, latinos y estadounidenses conviven en una ciudad donde los problemas propios no dejan entender los ajenos. La bomba que se tiene en las manos parece estar a punto de explotar cuando los personajes de ocho historias se van entrecruzando como consecuencia del asesinato de un joven negro. Todos parecen derrumbarse cuando se encuentran con la vida de los demás, demasiadas preocupaciones tienen ya para lidiar las de los otros, para sentir cierta simpatía por los problemas ajenos. El espectador, en cambio, siente la tensión de cada uno de los personajes, parece chocarse con cada una de las historias y cree derrumbarse con ellos. La bomba que le fue entregada en un principio vibra en sus manos y parece inevitable que explote, que los personajes se hundan, y que se sienta ese vacío del que pierde algo.

Así, Vidas cruzadas, mantiene la tensión en cada minuto que pasa porque toca varias fibras sensibles al mostrar los rastros de un racismo que la misma sociedad se ha encargado de arraigar. Sí, es cierto que se siente que uno o dos diálogos no hubieran estado de más para explicar ciertas cosas, pero en términos generales logra que se deje de mirar al racismo desde la barrera.

Publicado en la Revista Plan B. ©Publicaciones Semana - Todos los derechos reservados

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