Nombre: Superman regresa
Categorías: Acción, Ciencia Ficción, Cómics
Director: Bryan Singer
País: Estados Unidos
Año: 2006

Otras reseñas para esta película

Pablo Muñoz * ½
Mauricio Reina * * * ½

Superman regresa (2006)

Grandilocuencia redentora

Hay, perfectamente hiladas, en Superman Returns dos películas: el festival para el nostálgico ávido de revivir su mirada atónita de cuando creyó que un hombre podía volar, en la adaptación de Richard Donner (superada por su mucho más tebeística, ágil y desenfadada primera secuela) que tiene sus puntos clave en la repetición de los créditos, la aparición de Marlon Brando digitalizado y un momento de genuino sense of wonder con ese avión detenido en un estadio, capaz de deslumbrar al más ingenuo, y una película sobre la necesidad de un mesías en una época de evidentes tinieblas, en la que la repetición del esquema bíblico de padres y hijos se resiente por grandilocuente.

Bryan Singer había llegado a su gran cima creativa con X2 en la que la reciente situación estadounidense le ofrecía a la alegoría mutante muchas más posibilidades.  En la primera escena de Superman Returns sus intenciones quedan claras: el mundo ha llegado a sus tinieblas y nuestro superhéroe ha desaparecido. El flashback que ofrece la infancia del héroe y como aprendió a volar podía constituir perfectamente esa tercera película que Superman descarta, o sea, una historia en clave mínima de hechos extraordinarios. Bajo ese modelo se constituyó Chosen One, revisión de Mark Millar del origen de Jesús situada en un pequeño pueblo estadounidense en la década de los ochenta y en la que su autor casaba educación sentimental con problemas teológicos y divinos.

Sobre la revisión del Mito de Superman, hay un tebeo magnífico Superman for all seasons de Jeph Loeb y Tim Sale: una revisión del héroe a través de sus amigos. Como era Superman para los demás. Y en uno de sus puntos de apoyo, los secundarios, Singer pasa discreto: la maternal Lois Lane, James Mardsen haciendo el mismo papel pero sin rayos X que le salvaguarden la dignidad del cornudo, un excesivo Kevin Spacey haciendo olvidar a Hackman pero con la dulzura propia de su crooner en vez de maldad a raudales, un olvidable Jimmy Olsen....

Película agotada por su propio prespuesto que ni siquiera consigue erigirse en un nuevo Batman Begins, la película  sufre insuficiencia de espectáculo y humor: se apoya en una gravedad más cercana al new age que a una revisión de la mitología, en una era en la que el conflicto nace también del choque religioso. Y ni siquiera en ese aspecto su director y guionistas saben cubrir el trance.