Nombre: Colateral
Categorías: Drama, Acción, Suspenso, Policiaca, Road movie, Crimen
Director: Michael Mann
País: Estados Unidos
Año: 2004

Otras reseñas para esta película

Alejandro Martin Maldonado * * * ½

Colateral (2004)

De ciudades y taxistas

Desde que volví a Bogotá, hace ya 3 años, voy todas las mañanas en taxi a la universidad. A veces lo llamo, pero por lo general bajo unas escaleras y lo tomo en una sinuosa calle que baja desde la montaña de edificios de ladrillo, donde una fila de taxis espera los distintos clientes. Es curioso que ellos no llevan ningún turno, cada uno se hace enfrente de una portería diferente, siempre hay alguno que espera el que baje por las escaleritas que llevan a mi edificio que queda un poco más arriba. He tenido todo tipo de conversaciones, si bien hace tiempo que me tocan más bien taxistas silenciosos. Hasta ahora mis favoritos son dos: uno que era experto en datos de almanaques y enciclopedias, y después de años de intentarlo había logrado clasificar a "Quiere ser millonario". Con el premio pensaba entrar a estudiar medicina. Tristemente nunca supe cómo le fue. Ese día estaba feliz porque una pasajera habitual le iba a regalar el último almanaque mundial. El otro fue un taxista metafísico, un fanático de Discovery Chanel que me tocó al salir de la universidad. No sé por qué llegamos a hablar de cómo todo cambiaba con el tiempo, sobre todo las convicciones, las ideas que se tienen de las cosas. De repente me preguntó: ¿Usted cree que antes el tiempo iba a la misma velocidad que ahora?, más específicamente, ¿usted piensa que una hora siempre ha durado lo mismo?

Yo fui a ver la película esperando que fuera buena, eso a veces ayuda, otras veces va más bien en contra. Le tengo un cariño intenso a otra película del mismo director: Heat, y no porque en ella aparecieran Pacino y De Niro, sino por su extraño ritmo de largo aliento y por la magnífica balacera del robo, hasta hace poco mi balacera favorita (debo confesar que sólo hasta que hicimos en ochoymedio el especial de vaqueros me senté a ver The wild bunch).

A Colateral le cae también de maravila ese calificativo "extraño ritmo de largo aliento". Si bien estamos ante thriller, la premisa no es mover la cámara a toda costa y hacer tantos cortes como sea humanamente posible. Más bien lo contrario, fuera de unos momentos de acelerada acción, la película privilega los tiempos muertos y las conversaciones. Es más, tiende a que cuando aparezcan las pistolas las secuencias sean lo más cortas, e impactantes (especialmente por hábil uso del seco sonido del disparo).

Si bien los dos actores llevan a cabalidad sus papeles, Coxx nos conquista con su papel de taxista y Cruise no sale mal parado como el malo de la película, la verdadera protagonista de la película es Los Angeles. Y un poco lo que Mann parece estar buscando es el alma (o ausencia de la misma) de esa ciudad. Toda la película sucede en un taxi que se mueve por toda la ciudad continuamente, pasando de una autopista a otra, de un suburbio a otro. Es como una galaxia en la que nadie conoce a nadie, nadie se preocupa por nadie. Cada vida es insignificante, la tarea del asesino está justificada.

Si bien la premisa ya es un poco manida, y las conversaciones que giran en torno a ella no dicen nada original, la película logra recrearla de manera espectacular. Los Ángeles es efectivamente esa galaxia en la que cada uno no es más que un ínfimo granito de polvo que gira en el vacío.

El sábado estaba en una fiesta, y una niña, que no se está entendiendo muy bien con la vida, me dijo, a ver, usted, "filósofo", ¿que sentido tiene el mundo? Uno debería estar acostumbrado a esas preguntas, de esa niña no era completamente comprensible que la hiciera - también estudió filosofía - pero quizá eso mismo la alentó también, la filosofía no pareció servirle para nada en ese camino (no le dio ninguna respuesta para su pregunta). Yo, hace un tiempo, habría despreciado ese tipo de preguntas, habría explicado las tareas específicas de los filósofos, incluso habría dicho como muchos que la filosofía no se trata tanto de dar respuestas como de preguntas. Pero ahora no podía, esa es en gran medida la pregunta que me hago desde hace un tiempo, y la pregunta que quisiera que la filosofía me ayudase a tratar. Y desde hace un par de textos comienzo a tener la sospecha de que la filosofía en efecto si puede preocuparse por esos asuntos (y lo ha hecho siempre).

 

19 de Septiembre 2004.
Los Angeles, la ciudad protagonista

Javier me reclamó en unos correos que yo caía en un lugar común al decir que la protagonista era la ciudad. En su reseña cuenta algo de la conversación que tuvimos y señala unos puntos importantes, en especial, menciona unas películas en las que Los Ángeles y en específico la mezcla de culturas allí presente sí se hace sentir. El menciona dos películas claves: Training Day y Falling Down (Dia de Furia).

En la primera, que yo odié por la sobreactuada presencia de Denzel Washington, éste representaba un policía duro que introducía a un ingenuo Ethan Hawke en la profesión. Allí nos intimidaban los negros y latinos de los suburbios (en un ambiente magnífica, y sobre todo, terroríficamente, reconstruido). En Falling down, una de mis películas favoritas de todos los tiempos, un ingeniero en decadencia, Michael Douglas, se enloquece en un trancón y se  abandona a una caída infinita en la que atraviesa todos esos mundos extraños de los suburbios. Otra película que explota la tensión entre los dos Los Angeles es Crazy/Beautiful, en la que una niña rica y deprimida (Kirsten Dunst), de las que viven en las mansiones con vista la playa, se enamora de un latino muy buena persona, con todas las consecuencias obvias del caso.

En todas estas películas la autopista ocupa un lugar fundamental. Es el lugar en el que todos tienen que pasar, obligatoriamente, varias horas al día. Determina una cantidad de sus acciones. Los ricos en sus autos lujosos; los pobres, horas y horas en bus. Aquel lugar en el que no debería pasar nada, en el que nunca nos deberíamos encontrar con nada, por el que sólo deberíamos pasar. Falling Down consiste precisamente en obligar a quien nunca ha puesto atención a todo lo que ocurre en los márgenes de la autopista a mirar en qué lugar es que vive, esos puentes por dónde es que atraviesan. Colateral se ocupa de la ciudad autopista, del que ya definitivamente vive allí, para el que la circulación misma es su lugar de vida.

Me divirtió, en medio de la discusión, encontrar que no estaba lejos de lo que el mismo director pensaba de la película:

"It couldn\'t have been shot anywhere other than LA," says Michael Mann of Collateral. "If someone had said, \'You have to shoot it in Chicago\', I wouldn\'t have made the movie." Starring Tom Cruise as Vincent, a silver-haired hitman who spends one night pursuing a series of targets, the film is as much about Los Angeles as it is anything else. Mann, who shot the film on digital video, has already cast his eye over the city in his 1995 crime epic Heat but Collateral is his attempt to view it under the shroud of darkness, with the film travelling to less picturesque parts such as Korea Town. "LA\'s the most exciting city visually, in terms of locations for motion pictures," says Mann. "It can be so gorgeous and beautiful that it becomes distracting. And that was not what I wanted. There\'s an inherent poignancy, I believe, in certain visuals in Los Angeles when they\'ve got a patina of corrosion. Now they\'re just elegant manicures, so there\'s no Bel Air, or Beverly Hills. We glimpse the Geary building at the beginning in daylight, that\'s it. There\'s none of the elegant environments in LA. I wasn\'t interested in that. I was interested in places that are used, that are dirty and dusty." Chanel four

 

La fotografía de Colateral

Me quedé con muchas cosas por decir de Colateral. Ahora que hago todo a las carreras me quedo con deudas y no sé cuando las puedo saldar. El caso es que lo que se me quedó pendiente de la película, y fue clave para mí, fue la fotografía. Todo el tiempo me mantuvo intrigado. Los colores eran de video, pero el formato era wide y la definición perfecta. Pero definitivamente los rojos y los azules eran como de televisión. Yo no sé si ustedes veían una serie de televisión en los ochentas que se llamaba The Equalizer y comenzaba con unas tomas de una ciudad con rascacielos. Colateral no dejaba de recordármela. Y es que, en general, esta es una película bastante abstracta. Lo que importa, por encima de todo, son los recorridos por Los Angeles. Las autopistas, los callejones, los edificios con muchas luces prendidas en la mitad de la noche. Y todo con esa fotografía tan particular que hace que la noche nunca sea negra.

Coda 

Pensando en esto me acordé del día en que ví La virgen de los sicarios en Madrid. La presentaba, en la Filmoteca, el director mismo: Barbet Schroeder. Me hizo ver algo que ya sospechaba: los directores son personajes fuera de serie. En la sala parecíamos todos unos seres ínfimos a su lado (fuera de que mide casi dos metros). Pero, por encima de todo, tenía un gran control de la situación, y a las preguntas más increíblemente malas sabía darles la vuelta para decir algo interesante. No faltó el colombiano que lo cuestionó por dar esa "mala" imagen del país, y el aprovechó para hacerle ver cómo más bien su película era un forma de mostrar su interés, realmente profundo, por Colombia. Pero lo más interesante fue cuando contó los detalles técnicos de la filmación. Resulta que su película fue la primera filmada íntegramente en alta definición digital. Y nos contaba cómo, fascinado las hordas de taxis amarillos, hizo de este color un protagonista de la película.



 

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