Nombre: My blueberry nights
Categorías: Drama, Romance
Director: Wong Kar Wai
País: Hong Kong
Año: 2007

Otras reseñas para esta película

Otto Gómez * * * ½

My blueberry nights (2007)

Historia de un beso improbable

I don't know how to begin
'Cause the story has been told before

THE STORY – Norah Jones

La historia ya la conocemos. Es una historia de amor en Nueva York. Sin embargo hay algo en sus personajes que nos obliga a seguirlos. Hay algo en esas luces de neón en el pequeño café de Jeremy que nos dicen algo. Siempre hay algo. 

Algo que nos empuja a ser partícipes del viaje de Lizzie. Un viaje no sólo por las carreteras y pequeñas ciudades de Estados Unidos, sino un viaje que siempre busca algo más. Ya dirá ella que lo único que quiere es comprarse un carro y mientras va ahorrando instantes de la vida misma, conoce a otros personajes en sus propios problemas. Allí está Arnie, un hombre que se sienta en la barra a estar y beber. Está su esposa Sue Lynne y la historia de amor fallida que hay entre ellos. Un poco más lejos en el viaje está Leslie, siempre entre el riesgo y la desconfianza. Y observando –entre la ingenuidad y la sabiduría- está Lizzie.   

Wong Kar Wai dice que esta película es la historia de una mujer que toma el camino largo en lugar del corto para encontrarse con el hombre que ama. Es cierto. Pero no es una necedad; es una necesidad. Quizá si Lizzie y Jeremy no se enamoraran desde lejos como lo hacen, no sería una historia de amor inquietante. Quizá si los pie de mora no fueran los más difíciles de vender al final del día, los labios de Lizzie no serían los mismos.  

Es una historia de amor más de las que sabe contar Wong Kar Wai. Todos sus actores logran presentarnos sus personajes perdidos; Norah Jones –a pesar de las malas críticas que ha recibido- logró enamorarme con sus gestos, sus dudas, su aparente ingenuidad. David Strathairn construye un personaje conmovedor (un policía conmovedor, ya entenderán lo complejo de la caracterización) que logra ponernos de su lado, de su desespero, de su no-querer-dejar. Rachel Weisz aparece más hermosa que nunca con aquella mujer que en principio culpamos pero muy pronto conocemos y Natalie Portman muestra otro nivel más de sensualidad entre la desconfianza, el engaño y la fortaleza. Ninguno decepciona, ni siquiera el persistente Jeremy de Jude Law.  

Todo hace parte de un gran espacio en blanco (el camino largo del que habla su director) entre conocerse hasta llegar a ese improbable beso que cierra el viaje. Un beso único en la historia de todas las historias de amor ambientadas en Nueva York y por sólo ese instante vale la pena agradecer el viaje. Un viaje que tiene sentido porque sabemos en el fondo que alguien está esperando al otro lado de la acera.

 

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