Nombre: Más corazón que odio
Categorías: Western
Director: John Ford
Año: 1956

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Marco Antonio Fonseca Gomez

Más corazón que odio (1956)

Más corazón que odio

Todo comienza en Texas, en 1868, tres años después de la guerra de secesión norteamericana: Ethan Edwards (John Wayne) es un antiguo soldado confederado que vuelve a la casa de su hermano, ubicada en el árido desierto, con el fin de rehacer su vida. Pero Ethan no podrá lograr su objetivo: poco después de su llegada una tribu de indios rebeldes asalta la casa de su hermano y asesina a casi toda su familia, exceptuando a la pequeña Debbie (Natalie Wood) la hija menor, quien es raptada para convertirse en esposa del jefe Scar (Cicatriz), un belicoso jefe apache que desea vengar los constantes atropellos que los blancos han cometido contra su pueblo. Ethan decide rescatarla y con la ayuda del otro sobreviviente de la familia, su sobrino mestizo Martin Pawley (Jeffrey Hunter), pasa unos 5 años en su búsqueda, hasta que finalmente la encuentran: durante esta extensa y dura búsqueda, donde tienen que afrontar todo tipo de peligros y de situaciones extremas, vemos a Ethan consolidarse como un hombre duro, seco, que parece no tener sentimientos de ninguna clase y cuya única prioridad es hallar a su sobrina y matarla, ya que según él, Debbie ha dejado de ser blanca para volverse india y por eso debe ser eliminada como el resto de su raza.

Se trata indudablemente de un filme claramente racista y que exalta el uso de la violencia y el exterminio como fines necesarios y válidos para acabar con los conflictos, antes que el diálogo o la discusión racional o civilizada: dentro de esa visión de mundo, la víctima no es el indígena que ha sido despojado de sus tierras de manera indigna, sino el colono norteamericano que se ve sometido por las dos fuerzas que le amargan la vida constantemente y que le impiden progresar: el clima inhóspito y los indios que se niegan a civilizarse.

Aun así, y a pesar de que es sumamente discutible la forma en la cual el filme presenta los conflictos raciales en ese período histórico de los Estados Unidos, uno no puede negar la fuerza de las interpretaciones, la belleza de los paisajes soberbiamente fotografiados, el humor y la ironía de ciertos momentos que relajan la tensión que se respira constantemente y la nostalgia por un mundo ya desaparecido, donde a pesar de la rudeza de las circunstancias la caballerosidad, el heroísmo y la solidaridad eran valoradas por encima de todo.

Es posible que esta obra maestra del gran John Ford sobreviva a través de la historia del cine, no por lo que cuenta, sino por la forma cómo lo cuenta y por la grandeza que hay en ella, lo que la han convertido en una de las 10 películas más importantes de todos los tiempos, según las últimas listas realizadas por los críticos.

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