Nombre: Paraíso Travel
Categorías: Drama, Romance, Basado en una novela
Director: Simón Brand
País: Colombia
Año: 2008

Otras reseñas para esta película

Alejandro Martin Maldonado * *

Paraíso Travel (2008)

Brillitos...

Es verdad que mientras la veía la disfruté. Que se ve bien, que hay una trama, que hay un saber técnico. Pero sin pensarlo mucho puedo decir que la odié. Que es el tipo de cine que no me gusta. Estoy de acuerdo con que no se trata de ese cine colombiano de siempre en el que el resultado está tan lejos de lo que el director soñó. No, en este caso, el producto es el planeado y se nota que el director tiene el control y todos sabían lo que hacían.

El problema está en lo que querían hacer y lo que hicieron. (Y lo que nos van a comenzar a vender como el cine que hay que hacer).

Yo vengo odiando a Simón Brand desde hace tiempo. Seguro soy injusto. Pero no puedo evitarlo. Los videos de Brand representan todo lo que yo puedo odiar de un video. Y siendo un fanático de tiempo completo de ese género, odio a Brand por ser de aquellos que confirman las pestes que se suelen hablar de los videoclips. Brand es el rey del ambiente falso y edulcorado, de la grandilocuencia posuda de los latinos de Miami. Todo ese mundo latino diseñado desde los Estados Unidos (elaborado por encima de todo por los Estefan y por “creativos” tipo Brand y genios estilo Legizamo) en el que no hace más que brillar (y mucho) lo peor de nosotros.

Y todo ese odio se vio confirmado por una película que no parece más que una secuencia de videos malos o  de propagandas de desodorante. Todo brillosito. Todo con los protagonistas engrasados tipo modelos de Soho. Lleno de secuencias concebidas a la manera de chistes unitarios que se entienden solos. Para que me entiendan doy un ejemplo: la secuencia en el billar en la que los protagonistas bien podrían estar en cualquier otro sitio y los extras, claramente en otro plano y desenfocados, siempre son demasiado claramente extras.

Pero donde este problema resulta más tristemente evidente es en la serie de secuencias que a modo de flashback nos cuentan la manera como nuestra pareja de protagonistas llegaron a NY. Cada secuencia es concebida a la manera de un clip, como un chiste separado, cada uno más trágico que el anterior. Pero no están encadenados, ni hay ninguna evolución de uno al otro. No hay causas ni consecuencias. No vemos evolucionar las relaciones de nuestro equipo de héroes, ni los amores, ni los odios: sólo momentos, sólo personajes aislados.

Y lo más grave de todo: a pesar de todo ese largo trayecto, la película nunca consigue explicarnos aquello que más nos preguntamos: ¿por qué diablos Marlon insiste en buscar a Reina? Aunque nos cuentan bastante bien todas las desventuras de nuestro gomelo en la gran manzana, nunca entendemos de dónde viene ese amor tan grande que no lo deja en paz y que no le permite querer a esa mexicana tan hermosa que lo persigue (tan linda y tan suave que nunca la imaginaríamos en ese sitio y con esos oficios de tan dudosa reputación que dijo haber tenido).

[Se me olvidaba mencionar que la película no omite caer en clichés tan enormes como el del joven perdido en las tremendas luces de la gran ciudad en Times Square]

Eso sí, no debo ser injusto, no sólo las cuestiones técnicas están bien resueltas. Por encima de todo debemos reconocerle algo a Brand: consigue sacarle a Angélica Blandon el demonio que lleva dentro. No sé si arriesgue mucho al decir que la secuencia en la que Reina a la vez se roba la plata y convence a Marlon de no decir nada es la secuencia más sexy del cine colombiano. En el momento en que ella se mete la plata en los calzones y juega con él hasta que de la arrechera pierda todo sentido de las circunstancias es increíblemente deliciosa (como todas las secuencias en las que ella usa sus poderes). Y no lo es por las sutilezas que todos repiten admirar del erotismo, sino por el porno puro que resulta a la vez excitante y delicioso cuando es bien manejado.

Por estos tiempos ando bastante sensible, y si bien la trama se movía por un tema que me toca tan a fondo, nunca conseguí identificarme con el protagonista. Nunca le creí. Claro que había momentos en que alcanzaba a conmoverme un poco y me obligaba a revisar mis propios pasos a través de los suyos. Pero sobre todo la película tuvo la gracia de citar, a través de un cover de la tierna mexicana y su grupo, aquella canción que no deja de repetirse en mi cabeza (además porque la canta una mujer increíble en las calles de Bogotá sola con su amplificador y su público fiel) y que atrapa mejor que nada lo que ha debido ser la película. No sé si en algún otro sitio esté presente de un modo más fuerte ese estado en el que uno se mueve cuando vive sin vivir en realidad en el lugar que está...

 

Comentarios

Para comentar usted debe estar estar registrado, ingresar ó registrarse.