Nombre: Kill Bill vol. 2
Categorías: Acción, Western, Artes marciales, Crimen
Director: Quentin Tarantino
País: Estados Unidos
Año: 2004

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Alejandro Martin Maldonado * *

Kill Bill vol. 2 (2004)

Las pretensiones

Me encantó el Volumen uno, no me pareció lo más interesante ni lo más revolucionario, simplemente me descrestó. Cada secuencia era como una danza para mí, e incluso disfruté el asesinato de cada uno de los 80 ladrones (que para muchos, y seguro con razón, fueron demasiados). Dicen que Tarantino se robó todo de otras películas, sin duda es un gran ladrón, y demostraba allí su amor inmenso por las películas. El que se tratara de un collage de técnicas subrayaba la naturaleza comic de la película. La secuencia manga lo confirmaba. Además, como Pulp Fiction, estaba armada a la manera de una fotonovela de entregas, lo que hacía plausibe que una segunda entrega no fuese un absurdo.

No sé bien que me pasó con la segunda. Es de agradecer que no se trata de una repetición de la primera: es claramente diferente. Cambiamos el ritmo trepidante por unas largas y lentas secuencias, pero: ¿pasa o se dice algo interesante? No me lo pareció. A veces no sé que determina que uno disfrute o no una película. En este caso, sin duda, llegué con demasiadas expectativas, fui el mismísimo día del estreno (con los mismos que había ido a ver el Volumen 1, Olga y Rodrigo), y quizás el error, fui a las 10 de la noche. Me pasé la película cabeceando. No sabía si era porque no me atrapaba o simplemente que estaba muy cansado. El caso es que me aburrió (a Olga también, Rodrigo en cambio salió super emocionado y enamorado de Uma Thurman).

He pensado mucho en la película desde entonces. La crítica parece estar muy emocionada, el Tomatometer está bastante rojo, incluso aquí en Ocho y Medio se celebró uno de los pocos "acuerdos" que hemos visto hasta ahora. Pensé que era sólo el cansancio. Pero lo he conversado despacio con Olga, y he leído al par que no están con la mayoria, y parece que si existe la posibilidad de que la película fuese, simplemente, aburrida. Sé que esto no es criterio para rebajar una película, hay películas muy aburridas que valen mucho la pena. Pero esta no me lo pareció.

Los tradicionales diálogos irónicos de Tarantino son aquí una serie de chistes flojos. Ya sé que en el Vol 1 celebré que Tarantino tomase todo de aquí y allí, pero enterarme que incluso su "reflexión" acerca de Superman fuese plagiada ya me parece quizás demasiado. Ni siquiera eso que le atribuíamos como lo más suyo, su humor, lo es. El caso, es que aquí ni siquiera es chistoso, o al menos, yo no me reí. La película es lenta, lenta, como las más legendarias de vaqueros. Pero allí se cuece algo profundo dentro, vemos las contradicciones del personaje, el desarrollo de su caracter. Aquí nada de eso. Uma es siempre Uma (eso sí, es fuerte y hermosa), y lo único que tiene que hacer es matar un poco de gente para finalmente llegar a matar a Bill. Alguien habló de una redención, yo aquí no la ví. Me parece que la pelícla maneja una premisa incluso peligrosa (cada uno está determinado por un caracter del que no se puede liberar). Ella es una asesina y Bill se lo confirma. El final es parecido al de Dogville, allí también el "padre" confirma que tiene la razón. Sin duda es un tema interesante y tiene que ver con esa lucha que uno tiene que llevar día a día consigo mismo, en la que hay muchas fuerzas que uno no puede dominar. Pero que los "asesinos por naturaleza" lo correcto es que "sigan su naturaleza" no es algo que yo me atreva a defender.

En general la fotografía es bonita, pero las secuencias no nos dicen mucho. Menos mal tenemos un par que valen la pena: la tierra cayendo sobre el ataúd (esta me la recordó Olga) y la forma de matar a la tuerta (quizás el único chiste con gracia de la película), y alguna más. La idea del flashback desde el ataúd es sin duda genial, pero se alarga demasiado la secuencia del maestro; y puede ser muy tarantinesco, pero la sobadera de la barbita pronto deja de tener gracia. Es hermoso ver a Carradine, y definitivamente domina el tempus Tarantino de hablar (ese era, sin duda, su represnetación en la película) pero definitivamente sus textos no están a la altura de su pose. Mucha pretensión y muy poca sustancia (en el sentido del sabor).

Maria dice en la reseña de La piscina que las películas deben ser para entretener. A mí me parece que ella hace juicios demasiado categóricos, no sé muy bien con que intención (en la reseña de Maria, llena eres de gracia
incluso sugirió que el cine sólo se trata de contar películas bien contadas). En su comentario sobre la película de Ozon decía que era para gente que le gustan las obras de arte (plástico, literario, cinematográfico) en las que hay que saber tanto o más que el director para entenderlas (y me sentí aludido ya que a mí me gustó Cien Minutos, la obra de teatro de Pandur que ella usa cmo modelo). Allí está implícita una concepción de la estética (y de eso ella sabe mucho más que yo) que siempre me ha tentado, pero que por experiencia propia y miles de conversaciones con amigos artistas no puedo compartir. Hay muchos tipos de obras, quizás tanto como tipos de públicos. Incluso puede haber obras que no son para público alguno, que lo son sólo para su creador. En gran medida cada uno tiene una experiencia de la obra y esta puede estar determinada por miles de variables (quien sabe si sólo por ver Kill Bill más temprano me hubiese encantado), y restringir tan radicalmente las posibilidades del artista me parece empobrecedor.

Yo creo que hay películas para todo, para divertirse, para llorar, para apasionarse, para pensar, para sólo mirar, para dejarse llevar, para escuchar, para ver cómo viven en otros lugares. Porque también depende de las intenciones del autor, de si quiere contrarnos una historia, o si quiere hacer un panfleto político o si quiere ponernos a reflexionar sobre la condición humana. Hay tantas posibilidades que, ¿por qué reducirlas a unas pocas? Claro, a uno pueden gustarle sólo un cierto tipo de películas, pero entonces la cosa es de uno: no toca descalificar a los demás. Yo, curiosamente, disfruto tanto las comedias románticas como las películas más densas. Y me toca ver quién despotrica de unos y de otros (unos por superficiales y otros por pseudo-intelectuales). No toca posar de intelectual para ver películas densas, uno puede ser simplemente intelectual (y no creo que sea un pecado, simplemente existimos algunos que por oficio y por placer nos dedicamos a leer, a ir a cine y a escuchar música). Y tampoco toca ser banal para ver lo que Hollywood nos brinda (simplemente con tener penas amorosas y soñar con tener aventuras basta).

Lo que es molesto es que sean pretensiosos. Que se las den. Como Tarantino con sus peroratas y su película infinita. Como los que salen de las películas de culto diciendo que son fantásticas cuando durmieron todo el tiempo. O los que dicen que les encantan las de terror sólo porque si no los vecinos se las montan. Sin duda son faltos de caracter, así que no deberíamos darles tanta importancia. Claro que si es verdad que los odiamos cuando de su pretensiosidad montan una película que por error uno termina viendo (claro que en esos casos lo mejor es salirse, como finalmente hice yo con Ocho Mujeres, la otra película de Ozon).

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