Nombre: American Gangster
Categorías: Acción, Erótico, Policiaca, Western, Política, Religiosa, Basado en hechos reales, Guerra, Comedia dramática
Director: Ridley Scott
Año: 2008

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Pablo Muñoz * *

American Gangster (2008)

Una de las nuestras

No deja de resultar significativo que el realizador que hace ya casi treinta años iluminara al cine con un clásico todavía (post)moderno, fascinante y universal llamado Alien, esté destinado en la década de los 00s a realizar tristes revivals, ya sea de las cintas de gladiadores de los años sesenta (Gladiator), de los subproductos bélicos norteamericanos e italianos de los ochenta con sabor post-salvar al soldado ryan (Black Hawk Derribado), de los éxitos de los primeros noventa (Hannibal), de las comedias de timos italianas de los sesentas (MatchStick Men), de las comedias de superación de finales de los ochenta-inicios de los noventa con yuppie aprendiendo la lección moral de turno (A good year) y ahora, de los clásicos del noir setentero, con esta American Gangster que lleva un sello de Oscar un tanto prefabricado. Ridley Scott es la definición transparente de la industria y su creatividad en la época más contemporánea del cine.

American Gangster vive en una maravillosa contradicción: no puede dejar de ser Un padrino para espectador que en su vida van a ver El Padrino (igual que Dan Brown hace best sellers para lectores que en su vida van a leer un buen best seller conspiranoico como los de Ludlum o Eco), pero a la vez la van a disfrutar más los espectadores que llevan toda la vida viendo películas como las de Francis Ford Coppola, Martin Scorsese, Sidney Lumet o Brian DePalma. La última película de Ridley Scott tiene mucho en común con las grandes obras, de sello, de la última literatura norteamericana, igual que en Las aventuras de Kavalier y Clay, con la que comparte una intención casi diríamos que biológica en su punto de partida. Me refiero a que igual que Chabon en su novela soñaba con ser el John Cheever de La crónica de los Wapshot y el Philip Roth de I married a Communist/American Pastoral a través de los tebeos, Scott sueña con ser al menos dos de los primeros realizadores citados ahí arriba (de los que nunca ha necesitado ser competidor) con una coartada más pop (el paisaje que rodea al persona Frank Lucas ficticio evoca a Cotton Comes Harlem o Black Caesar, por citar dos ejemplos más representativos y bellos de blaxploitation de pura raza que vinieron inspirados por el clima generado, esto es así de irónico y en esta jerarquía casi siempre, por el Frank Lucas real).

Así los más ignorantes e infortunados creerán asistir, depende de la generación, a un Heat retro lleno de grandes conversaciones, grandes momentos y una sensación continua, por esforzada, de gran historia, matizada por dos Grandes Interpretadores de Grandes Actores que son Denzel Washington y Russell Crowe. Pero cualquiera que revise el plano secuencia de la entrada en el Copacabana en Goodfellas o el clímax en la Estación de Carlito's Way sabrá la jodida verdad.: Scott, igual que Chabon, es un tío decididamente simpático al que le perdonamos sus pretensiones porque nos puede el amor por el gángster, verdadera gran historia americana del siglo XX (y Scorsese ya se anticipó al XIX), pero incapaz de transgredir la grandeza que rodea a sus relatos. La indecisión de Scott en ocasiones se desvela ampulosidad: yendo de un referente a otro, carece de la grandeza personalizada de cada una de ellas ¿Qué sería de French Connection sin su suciedad documental, llevada por un Friedkin en su mejor momento? ¿Y de El Padrino sin sus planteamientos de honor y operística, y oscuridad conversacional en su segunda entrega, a la que se imita en momentos demasiado clave? Posiblemente serían cintas como American Gangster, tan genéricas y divertidas como su título indica, tan rítmicas en su banda sonora con aciertos tan inconscientes como convertir el Hold On I'm Coming de Sam & Dave en un competidor rítmica a la altura Sinatra de las aventuras y desventuras de Henry Hill o al Nino Rota de Vito Corleone, por la pura ironía de carácter pop que propicia la situación. Naturalmente Across the 110th Street ya había sido un himno durante dos veces, siendo la segunda la mejor reinvención del gangsterismo que ha llevado a cabo Tarantino: así pues, vayan, diviértanse con Denzel mostrando corazón y black power mientras mata en una década que enterró a la prodigiosa con Vietnam y las mentiras, pero sepan que la mafia no puede volver a ser igual después de Los Soprano, ni siquiera pretender parecer a ser igual que a muchas otras mafias. Porque el resultado, y no bromeo, será tan desigual como el presente.

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