Nombre: American Gangster
Categorías: Acción, Erótico, Policiaca, Western, Política, Religiosa, Basado en hechos reales, Guerra, Comedia dramática
Director: Ridley Scott
Año: 2008

Otras reseñas para esta película

Javier Moreno

American Gangster (2008)

Hazy Shade Of Criminal

Callaca

El tío de esta vieja en el colegio era de antinarcóticos, o era directamente un narco -un guerrillero convertido en narco convertido en político, tal vez- y a veces, parece, guardaba ladrillos de cocaina en el armario de su hermana, el de la sala, donde estaban las vajillas, las copas y el aguardiente. Uno abría el armario y olía a medicina, madera y guaro, y nosotros en realidad íbamos por algo qué tomar cuando encontramos la coca. Era una fiesta, era tarde, estábamos todos borrachos, afónicos, eufóricos, y Juliana dijo que tenía que haber más trago en alguna parte, jueputa, a ver, y cojió una silla y se subió a ver si encontraba algo en la repisa de arriba, donde estaba el tablero de ajedrez, y preciso detrás del tablero estaba una bolsa de papel y dentro el ladrillo. Qué putas será eso, dijo Juliana y lo bajó, me lo mostró y yo le dije marica, eso es coca, y ella no joda, no puede ser y yo que seguro, venga, y le metí el dedo meñique y me lo pasé por las encías, como en las películas, y pues ni idea, no se sentía nada, sabía a mierda eso sí, sabía a lo que huelen los hospitales, y luego se sentía un calorcito ahí pero nada más. Fijo es coca, Julia, créame. Y ella se cagó de la risa, volvió a meter el envuelto en la bolsa y me dijo que callaca.

Así fue como empezamos a traficar.  

Orígenes

Frank Lucas no encontró nada en el armario de su madre. Lucas nació pobre y creció solo. Se hizo solo. Si Lucas hubiera sido blanco, asegura, habría trabajado en Wall Street y ahora sería famoso, como Soros, como Trump, pero es que cuando Lucas era joven un negro no podía ni siquiera barrer los pisos en Wall Street, palabra. No había modo. Ser un negro respetable era ser un empleado poderoso, nunca un dueño. Bumpy Johnson era un empleado poderoso, controlaba Harlem, al servicio de los sicilianos, sí, pero controlaba, regulaba, decidía. Lucas quería ser grande así que Lucas trabajaba para Bumpy, era su chofer. Lucas conducía, escuchaba y aprendía, y cuando Bumpy se murió, siguió cobrando las deudas de su jefe, siguió su ejemplo, se adueñó de su negocio.

Negocios

Julia le vende droga a los de primaria. La vende barata porque la idea no es especular sino tener una clientela estable. Los pelaos la compran porque, ajá, siempre hay uno que otro que se haya metido su enrumbada con un tarrito de liquid paper, y además Julia está buenísima, bien armada, tetas, culo, todo, completísima. Julia se para al lado de los baños de primaria y le dice a los mocosos que si quieren probar algo, que es bueno, y algunos caen -yo hubiera caido-. Entonces empieza a correr el rumor de que esta vieja de décimo tiene algo que es bueno y que lo vende barato. Guardamos la merca en el laboratorio de física y recogemos porcioncitas. No la cortamos, la pesamos apenas y la empacamos en sobrecitos de papel crepé amarillo que Julia compró en la Panamericana de Unicentro.

Paradigma

Frank no es un criminal. Frank es un negociante en un negocio que convive con el crimen. Su brutalidad es un subproducto de su ocupación, de su condición. Frank quería ser Trump, ya lo dije. La pistola era sólo porque el mundo funciona así, y los tipos listos como él se adaptan a ese mundo y lo explotan, lo exprimen, lo utilizan. Frank entiende lo que ocurre en la calle. Frank sabe por qué las cosas son como son -que la droga es costosa, que los yonkis quieren más, que todo el mundo está dispuesto a participar- y por eso un día Frank tiene una idea: A la mierda los intermediarios. A la mierda los sicilianos y mexicanos. A la mierda los vuelos clandestinos. A la mierda la heroina de mala calidad que mata a nuestros negros y soldados. A la mierda todo eso, dice, y luego -efectivamente- lo manda todo a la mierda.

Frank cambia el negocio. Frank es un renovador del paradigma.  

Directrices

Oliver Stone iba a hacer American Gangster pero se arrepintió, o prefirió hacer Alexander, no recuerdo bien. Ayer, la imbecil de Maria Jimena Duzán decía en El Tiempo que Oliver Stone no era el director apropiado para la tragedia de "Emmanuel", que ella -tan culta y estilizada- preferiría al escritor Coetzee. Y bueno, lo cierto es que Stone es un idiota idealista e ignorante admirador de Castro, una víctima típica del Síndrome de Copenhague, pero eso no impide que también sea un realizador de cine creativo e interesante. Maria Jimena, probablemente llevada por alguno de esos impulsos moralistas que usualmente la aquejan, asegura que Stone es un director "predecible y convencional". Me pregunto cómo llega a esa conclusión. ¿Será que Maria Jimena no sabe que Oliver Stone escribió Scarface? ¿Será que Maria Jimena nunca vió Natural Born Killers? ¿O Platoon? ¿O Nacido el cuatro de julio? Convencional y predecible es la Duzán, que es incapaz de distinguir entre los juicios políticos y la producción artística. Llamar a Stone bruto por su show chavista es más que justo, pero pasar inmediatamente a dudar de sus capacidades como creador es otra cosa. Eso es ignorancia plena. JFK podrá ser conspiranoica y delirante, pero es un trabajo maravilloso de investigación y exploración cinematográfica de un evento incomprensible, algo que sólo podría ser explorado -nos diría Don DeLillo- desde esa perspectiva.

Oliver Stone iba a hacer American Gangster porque Stone conoce bien Vietnam, pero Ridley Scott fue un excelente sustituto.  

Extradición

El negocio duró un mes. Nos aburrimos y lo dejamos. El colegio, además, se había llenado de niños locos que corrían por los corredores como poseidos por el mismísimo demonio. Los niños iban al salón de música a buscarnos, nos perseguían a la salida del colegio, intentaron robarnos varias veces -a cuchillo, en manada-. Eran bestias hambrientas, deseosas, ciegas. Pequeños y molestos hombres lobo. Dónde está, nos decían, queremos más. Ya no hay más, decía Julia, se acabó. Cómo que se acabó, cómo es posible, necesitamos más. Lo necesitamos. Eran pura ansia.

Niños corriendo por el colegio. Niños de diez, once años, rompiendo puertas, amenazando profesores, obligando a declarar el colegio en estado de emergencia. Vinieron los periódicos, la policía, medicina legal. Hubo exámenes de toxicología, perros antinarcóticos, hombres vestidos de blanco tomando muestras y hombres vestidos de negro haciendo preguntas. Escándalo. El laboratorista de física desapareció. El profesor de física fue capturado y sentenciado a veinte años. A los cinco lo extraditaron a Estados Unidos. Descubrieron que tenía nexos familiares con alguien en Ibagué que conocía a alguien en Cali. Los niños señalaron a Julia, pero los niños señalaban a todas. Cuando uno es niño todas las tetonas del bachillerato son la misma. Cuando uno es niño nunca mira bien las caras, y mucho menos teniendo al frente semejantes tetas. Eso la salvó.

Confesión

La verdad, yo fuí el que le conté a la policía que algo raro pasaba en el laboratorio de física. Qué había movimiento, ¿Si me entiende? No me lo pude guardar. Aquí donde me ven yo siempre he sido un man legal. 

Who's the criminal?

How the hell do we set stuffed // in da back of a cell // On an isle // Ain't it wild // What's a criminal? (Public Enemy)

(Comentario con el patrocinio de mi blog de estrenos en TCM)

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