Nombre: I\'m not there
Categorías: Documental, Basado en hechos reales, Biográfica
Director: Todd Haynes
Año: 2007

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Pedro Felipe * * *

I\'m not there (2007)

No me matarás dos veces seguidas

Antes que nada tengo que reconocer que no soy el espectador natural de esta película. Sé quien es Bob Dylan, podría nombrar dos o tres de sus canciones, estoy al tanto de que sus letras están muy por encima de la media, y pare de contar. Es decir, no lo conozco pero sí "lo distingo", como dicen los muchachos de las comunas de Medellín.

Sin embargo, considero que mi testimonio puede ser interesante justamente porque no soy un bobdylanófilo obsesionado con la exactitud biográfica, la buena asimilación de su obra artística, o la pertinencia de las canciones escogidas (no todos sus admiradores responden a la enumeración que he trazado; se trata de una caricatura). En esta ocasión soy un tipo que fue a cine a ver una película biográfica (o biopic) sobre un cantante al que nunca le había prestado mucha atención, sin tener la menor idea de quién la dirigía, quiénes eran sus actores, ni cuál era la onda que la animaba.

Ahora sí lo sé. Su director es Todd Haynes, un californiano cuyas cintas se caracterizan por presentar variadísimas características menos la de ser hollywoodenses. Su tema es en efecto la increíble y mística historia de Bob Dylan y su alma fragmentada. Y sobre sus personajes o protagonistas no diremos nada en este párrafo, pues la distribución de los papeles es —a mis miopes ojos— el gran acierto de este filme.

El afiche lo dice sin ambages: "Richard Gere, Cate Blanchett, Marcus Carl Franklin, Heath Ledger, Ben Whishaw and Christian Bale are all Bob Dylan"; como Carole Bouquet y Ángela Molina en Ese oscuro objeto del deseo, pero a la potencia seis. El afiche lo dice sin ambages, decía, y con todo encontrar que la infancia del viejo y conocido Robert Allen Zimmerman es interpretada por un joven negro no puede dejar indiferente; sea cual sea la razón por la que Marcus Karl Franklin logró ese papel, ese gesto da el tono del resto de la cinta. (Aunque se podría lanzar la hipótesis de que con esa elección se está tratando de acercar la discriminación racial al antisemitismo, me parece más probable que lo hayan elegido por sus dotes actorales, como fue el caso del protagonista de La noche de los muertos vivientes).

Sin embargo, la verdadera sorpresa corre por cuenta de Cate Blanchett. Si Charlotte Gainsbourg se limita a interpretar a una novia de Dylan cuyo físico evoca sin parecérsele, Blanchett se crece interpretando al mismísimo Bob. Yo me pregunto cómo es posible que una actriz que ha encarnado con brío a Galadriel o la reina Elizabeth, pueda con perturbadora naturalidad hacer suyo a un personaje cuyo físico se encuentra en las antípodas de su cuerpo. ¿Maquillaje? No tanto: el pelo corto y teñido de negro, e basta. ¿Efectos digitales? (Sin comentario). ¿Hormonas...? (Otra vez sin comentario). La actuación de Blanchett es una mezcla perfecta de profesionalismo y de sensibilidad artística, pues recreando con gran precisión la gestualidad de Bob Dylan, con su fino rostro y su extravío à la Balthus logra a su vez sublimar la actitud del cantante entre 1965 y 1966, su época anfetamínica. De todas maneras es patente que he descubierto que el agua moja, ya que en el Festival de Venecia la actriz ganó —y bien ganada— la prestigiosa Copa Volpi por su trabajo dramático.

En fin, la película me ha dejado gratamente impresionado, as you may have noticed. Sobre el resto de las interpretaciones podría decir cosas muy bonitas, o escribir los versos más tristes esta noche. Para ser sinceros no me parece que nadie haya desentonado, aunque tampoco recuerdo otras perlas; para descubrirlas tendría que volver a ver la cinta. Sin embargo y como de costumbre, le envío un beso y un abrazo a Charlotte Gainsbourg, quien pese a tener un papel a su medida sigue confirmando sus dotes actorales (¿Qué sería de ella sin mis críticas positivas...?).

Como epílogo me parece pertinente señalar que sería muy bueno que un conocedor de la obra de Bob Dylan compartiese su opinión y sus comentarios acerca de los ecos que de ella —no me cabe la menor duda— está plagada I'm not There.

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