Nombre: Entre copas
Categorías: Comedia, Comedia romántica, Comedia dramática, Road movie, Basado en una novela
Director: Alexander Payne
País: Estados Unidos
Año: 2004

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Maria del Rosario Acosta Lopez * * * *

Entre copas (2004)

Sideways, la última película de Alexander Payne, supera de lejos sus películas anteriores, tarea que no parecía fácil de lograr. Como en Election y en About Schmidt, Payne continúa ofreciéndonos una mirada detenida e inteligente de la vida en Estados Unidos. A través de personajes concretos, muy bien construidos, dibuja críticamente la sociedad norteamericana sin caer en exageraciones, discursos políticos, reflexiones aburridas o lugares comunes. Pero esta vez hay todavía algo más. Payne combina la historia conmovedora del personaje de Election, con el humor cuidadoso de Schmidt, haciendo de Sideways  una obra maestra. En una época de grandes producciones, es siempre un alivio poder asistir a una puesta en escena tan poco pretenciosa y, a la vez, tan inteligentemente construida.

Miles y Jack, dos viejos amigos, emprenden un viaje de una semana por los viñedos del sur de California antes de que Jack contraiga matrimonio al sábado siguiente. Miles (Paul Giamatti), un profesor de colegio, deprimido y divorciado, cuya aspiración en la vida es publicar una novela que ya cientos de editores han rechazado –a propósito, ésa es justamente la historia de Rex Pickett, el autor del libro que da origen a esta película–, quiere compartir con Jack (Thomas Hayden Church) su gusto casi obsesivo por los vinos. Jack, un actor de baja categoría, cuyo mayor logro en la vida parece haber sido participar en una telenovela de éxito hace ya varios años, le promete a su amigo ayudarlo con la única cosa que aparentemente sabe hacer bien: conquistar a una mujer. Pasar una semana tranquila, jugar golf y disfrutar de los excelentes restaurantes de la región no es precisamente lo que Jack tiene en mente para su despedida de soltero. Y Maya y Stephanie, dos amigas que trabajan como meseras en un par de restaurantes del lugar, serán fundamentales para este cambio de planes.

Siendo el tema de la película casi un cliché, la despedida de soltero combinado con la mid-life crisis, la mirada de Payne resulta aún con más claridad original y diferente. La película recuerda los filmes de carretera como los de Wim Wenders y David Lynch, por mencionar algunos; y no se queda atrás en absoluto comparado con estos grandes directores. El viaje lo hacemos nosotros con los personajes. Cada detalle, desde la visita a la mamá de Miles antes de emprender el viaje, hasta la escena en que Miles y Jack intentan estrellar el carro contra un árbol antes de volver a casa, es importante para entenderlos, cogerles cariño, identificarse con ellos. Porque Payne es, sobre todo, un buen narrador. Disfruta poniendo a sus personajes en situaciones ridículas, pero, a diferencia de directores como Quentin Tarantino, que prefieren abandonarlos a su propia suerte, Payne les tiene cariño a esos personajes, los acompaña en todas las etapas del camino, consiguiendo a la larga que crucemos los dedos por ellos en las más absurdas situaciones (y aunque muchas veces no se lo merezcan).

El reparto de la película es excelente. Aunque Miles es el protagonista, todos los personajes son igual de necesarios, y todos, por igual, sostienen la trama con actuaciones impecables. Detrás de cada uno de ellos, bajo las situaciones de humor y los diálogos sarcásticos, hay una tristeza de fondo que le da profundidad a la historia, convirtiendo a Sideways en una puesta en escena, inteligente y divertida, de la vida de personajes tan complejos como los de una película de Woody Allen, que descubren, a lo largo del trayecto, que las personas pueden ser tan impredecibles como el mejor de los vinos. Ninguna nominación hace justicia suficiente a esta película, probablemente la mejor del 2004.

Mejor escena: por razones que sólo pueden entenderse después de seguir atentamente el recorrido de los personajes, Miles termina entrando en cuclillas a una casa ajena para rescatar la billetera de su mejor amigo. Vale la pena: la música de la película, de Rolfe Kent (el mismo de Election y About Schmidt), las excelentes actuaciones, y el humor ya inconfundible de las películas de Payne. Véala si: disfruta de las películas que recuerdan más a puestas en escena teatrales que a espectáculos de fuegos artificiales.

 

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