| Nombre: | El cadáver de la novia |
| Categorías: | Animación |
| Director: | Tim Burton |
| Año: | 2005 |
El cadáver de la novia (2005)
Entre calaveras
El talento de Tim Burton como creador de atmósferas supera su aptitud como narrador de historias. En las cintas en que la trama es más importante que las imágenes, el trabajo de Burton luce forzado. Así sucede en El gran pez o El planeta de los simios, donde su genio sólo sale a flote en algunos gloriosos fragmentos. En contraste, la maestría de Burton aparece en todo su esplendor en aquellos filmes en que el desarrollo de la historia depende esencialmente de la imagen.
Este es el caso de El cadáver de la novia, una película cuya magnífica factura visual es terreno fértil para una desopilante historia que bordea el límite de la incorrección. Dos familias deciden casar a sus hijos por conveniencia, pero en la boda el novio olvida el juramento y echa todo a perder. Desolado, el muchacho recorre un cementerio y sin querer le pone el anillo a un cadáver femenino. ¡Quién dijo miedo! Así como algunos se debaten entre la rubia y la morena, este pobre no sabe qué hacer entre la viva y la muerta.
El cadáver de la novia es un gran trabajo de animación. En estos tiempos los computadores permiten producir películas animadas con tanta rapidez como frialdad. Por eso es admirable que Burton haya optado por el método de la animación cuadro a cuadro, lo que hace que la película esté más cerca del mundo de los sueños que del reino de los juegos de video.
¿Mundo de los sueños? Digo mal: tal vez sea el de las pesadillas. Entre chiste y chanza, la película ofrece una amplia galería de esqueletos de todas las formas y tamaños, tan vivaces y expresivos que recuerdan los grabados de José Guadalupe Posada. Con esto no quiero disuadir a los padres de llevar a sus hijos a ver la película: hace mucho tiempo yo no veía a los niños aplaudir emocionados cuando se levanta un muerto.

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