Nombre: Juntos, nada más
Categorías: Romance, Comedia dramática
Director: Claude Berri
Año: 2007

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Pedro Felipe * *

Juntos, nada más (2007)

Revueltos pero no juntos

La película trata sobre el encuentro de cuatro personajes bastante folclóricos. Camille (Amélie Tautou...) es una muchacha frágil y sensible que trabaja limpiando oficinas. Franck (Guillaume Canet) es un temperamental y algo promiscuo cocinero, cuya única diversión consiste en visitar a su abuelita enferma (Françoise Bertin), ergo tiene sentimientos y es bueno. Y en fin, Philibert (Laurent Stocker), un joven aristócrata, quien pese a su insoportable tartamudeo quiere superarse y ser actor.

Sus destinos se cruzan cuando Philibert le propone a Camille que se vaya a vivir a su inmenso departamento, pues la encuentra estornudando y él no puede resistir el dolor humano. El único problema consiste en que Franck también ha sido acogido por tan asexual aristócrata, y dadas las explosivas personalidades de ambos la vajilla no tarda en saltar en átomos volando. Pero las cosas no son tan sencillas, pues el brillante guión que guía a la cinta nos depara una sorpresa: Camille y Franck se acuestan y, pese a ciertas reticencias, se enamoran (no les estoy dañando la película; vean el trailer y sabrán de qué hablo).

En lo personal no tengo nada contra mademoiselle Tautou ni contra las comedias mediocres en las que se ha especializado después de su amarga experiencia al trabajar con Hollywood. No tengo nada contra ellas, repito, pero las evito. La razón por la que me parece importante escribir sobre esta cinta es porque tuvo una acogida más o menos favorable en ciertos círculos, y la impresión que a mí me dejó fue más bien negativa: Juntos, nada más es un historia optimista de una ligereza que desarmaría hasta a Ségolène Royal. Porque la actitud estética que la anima parece más apropiada para la televisión que para la gran pantalla. Porque la historia contada es de una candidez devastadora. Porque sus chistes no hacen reír, ni sus dramas llorar, y los temas abordados no provocan la más mínima sinapsis.

En conclusión, es una cinta que trata de arrojar un rayo de esperanza en las relaciones humanas, pero que se limita a contar a las malas una historia simple pero no sencilla. Mi recomendación es que si usted tiene que verla cueste lo que cueste, espere a que la pasen por Canal + un sábado en la tarde. Como dice el sabio Michelin: "No vale la pena desviarse para ir a verla".