Nombre: El método
Categorías: Drama
Director: Marcelo Piñeyro
Año: 2005

Otras reseñas para esta película

Luis Fernando Afanador Perez * * ½

El método (2005)

El cine, el sexo y El métódo

Nunca me había sido tan fácil identificar en qué momento exacto una película se viene abajo como en El método, la producción argentino-española-italiana dirigida por Marcelo Piñeyero, actualmente en cartelera.  Lo que parecía una propuesta interesante - un grupo de ejecutivos encerrados en una oficina y compitiendo por un puesto en una multinacional- de pronto, sin ninguna necesidad, tiene una escena de sexo totalmente gratuita (y grotesca). De ahí en adelante todo es caida: la exploración de la conducta humana le cede el paso al formato del reality -explotar las bajas pasiones- y a la predecible historia de amor. Ni los guionistas, ni el director -que es coguionista- ni el productor confiaron más en los actores y en la capacidad del público. Como si hubieran dicho al unísono: ya basta, demasiada sutileza, nos cansamos: a tirar. A tirar que el público también se cansó y se encuentra un poco claustrofóbico en esta cuatro paredes: un break, un cafecito y para el baño a tirar. Se les olvido que hasta ahí era una buena película y no un aburrido seminario de cualquier profesión en cualquier hotel. Lamentable. Cómo si el público no hubiera visto grandes películas que ocurren en un espacio cerrado con unos pocos buenos actores y con una historia y unos diálogos inteligentes. En realidad, que conste, los que no aguantaron fueron ellos.
 
En los años 60s -más o menos, acepto correción de cinéfilos- el cine descubrió que la escena de sexo aseguraba la taquilla de las películas: ¿quién no quiere ver haciendo el amor al actor o la actriz de sueños? Desde entonces, no falta la consabida escena de sexo en una película comercial. Lo que comenzó siendo una trasgresión, el acto de rebeldía de una época, se convirtió en un negocio. Como pronto lo supimos, detrás de la proclama del amor libre, venía escondido el empresario de los moteles. La escena de sexo es una retórica que sigue dando dividendos. Aunque resulte un poco incomprensible: en esta época, por exceso, se ha vuelto bastante aburridor: lo encontramos en todas partes. La transgresión en el orden del día, sería hacer una película erótica sin una sola escena de sexo explícito. Como lo hacían los maestros Hitchcok y Buñuel. La espalda de Grace Kelly en La ventana indiscreta mientras agita una copa de cognac; Fernando Rey en Tristana cerrándole la puerta al espectador voyeurista, dejándole todo a su libre imaginación.

 

Comentarios

Para comentar usted debe estar estar registrado, ingresar ó registrarse.