Nombre: Beowulf
Categorías: Drama, Acción, Animación, Erótico, Aventura, Política, Artes marciales, Religiosa, Fantasía, Romance, Guerra, Basado en una novela
Director: Robert Zemeckis
Año: 2007

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Javier Moreno

Beowulf (2007)

La típica historia.

La historia de Beowulf, como todas esas historias nacidas al inicio de los tiempos y transmitidas de generación en generación, está tatuada firmemente en el inconsciente colectivo universal. No hace falta leerlas ni estudiarlas porque ya están ahí, codificadas en nuestro ADN. El papel y la tinta sólo sirven para certificar su eternidad. Las palabras nos permiten soñar que las controlamos.

Lo cierto es que historias como Beowulf son más una tradición que una narración. Sin saberlo, sin poder detenerlo, preservamos un mito en nosotros. Lo revivimos, le impedimos desaparecer. Existimos sólo para garantizar que persista y se haga carne y sangre y vida cada vez que lo requiera. A mí me pasó hace unos seis años, por ejemplo.

En la primera escena hay una fiesta en un apartamento. Estamos todos borrachos y Polo, el anfitrion, saca su máquina karaoke que trajo de su último viaje a Miami. Cinco minutos más tarde Mocedades, Julio, Octavio, María Cristina y yo cantamos Eres tú a grito herido, abrazados, en lágrimas, convencidos momentaneamente de que es la canción más linda del mundo.

Entonces llega Grendel.

Grendel es el vecino deforme de Polo. El típico vecino deforme: Un poco grande, medio sonso, habla en español arcaico, es cabezón, huele mal, anda desnudo. Grendel le advirtió a Polo de las fiestas en el conjunto. Le dijo que aquí no se hacen fiestas porque mi madre está enferma y yo estudio y tenemos que trabajar, pero Polo lo ignoró y organizó esta rumba para celebrar que lo echaron del trabajo. Qué hijueputas, dijo él, y  llamó a Grendel y le dijo que viniera, que no fuera aguafiestas, pero Grendel se negó. Le dijo: Hasta las dos, hermano, y Polo le dijo que fresco, que seguro, que a las dos cerraba el chuzo, pero pura mierda, eran las 3:30 cuando empezó a sonar Eres tú.

Y Grendel no es un tipo comprensivo.

Y Grendel tiene un hacha.

Ya se imaginarán lo que pasó después.

Pero entonces, al mes y algo de esa fiesta, Polo me llama y me dice que Marina cumple años y que esta no podemos dejarla pasar, que tiene unas botellitas de ron cubano y un cojonal de nueva música para el karaoke, que le hagamos.

¿Y Grendel?, le pregunto.

Grendel Mierdel, me dice. Mi primo Hernando viene. A ese no le va a hacer la que le hizo a Toño.

Hernando: Dos metros de estatura. Llanero. Fisicoculturista. Luchador profesional. Desnudista grasoso en Apolo's Club. Sexópata. Bisexual. Un poco bizco. Trabajó en Irak como contratista por seis meses y acaba de regresar lleno de plata. 

La fiesta empieza bien: como una sonrisa, como lluvia fresca en la noche, como fuerte brisa, y entonces vamos todos con el coro, con el ERES TÚ, con el fuego de mi hoguera. Hernando armó uno de esos dispensadores automáticos de trago con un embudo y un tubo y se zampó dos botellas de Smirnoff sin respirar. ERES TÚ de nuevo, más fuerte, otra-otra, hasta que llega Grendel con su hacha, y entonces pasa lo que tiene que pasar.

Lo típico: Hernando le arranca el brazo.

Lo típico: Grendel, que chilla como un cerdo, sale corriendo.

Lo típico: Hernando lo persigue y vuelve al rato con la cabeza.

Lo típico: Polo, que se había puesto a fumar cosas raras con Maribel en el balcón, saltó a ver si podía volar.

Lo típico: No le dieron los brazos. 

Ni para qué seguirles contando. Seguro alguna vez les ha pasado algo así. A todo el mundo le pasa. Ustedes saben cómo continúa: Años más tarde llega a la casa de Hernando en Villavicencio una camioneta con vidrios polarizados de una gente que ni idea y encienden ese muro a bala. Nando se salva de milagro. Saca a la familia del país, le pide prestada una uzi a un primo que es escolta y se va para Yopal, porque allá viven esos malparidos.

Y luego los mata, uno a uno, una carnicería de padre y señor. Pierde un brazo y camina sin rumbo por las calles de Yopal. Es de noche y Hernando, que tiene frío y le duele, descubre lo que había ignorado toda la vida. Recuerda a Grendel, se mira a sí mismo, entiende. Todo se conecta por primera y última vez. Pero ya es demasiado tarde, claro.

¿Si ven? Lo típico.

(Ahora sí, en serio, Beowulf: Mala animación 3D que no me convence y por ende no me deja disfrutar la historia, que era un loable intento del señor Gaiman de exprimir una cuento limpio -con inicio, nudo y desenlace- de un poema fragmentado. Cuando arreglen el problema con los ojos muertos, hablamos.)

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