Nombre: Hombres X 2
Categorías: Drama, Acción, Ciencia Ficción, Política, Fantasía, Cómics
Director: Bryan Singer
País: Estados Unidos
Año: 2003

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Samuel Castro * * *

Hombres X 2 (2003)

El espíritu del cómic

Alguien trata de matar al Presidente de los Estados Unidos. Un militar norteamericano ataca una base donde un grupo de jóvenes “distintos” se entrenan en sus habilidades particulares. Dos facciones de este grupo se enfrentan entre sí porque no se ponen de acuerdo en sus métodos de lucha. No, no es la descripción de la situación terrorista en el mundo actual, es la trama de la más reciente película con protagonistas superhéroes, que continúa la línea dejada por Superman (1978), Flash Gordon (1980), Batman (1989), The Crow (1993), Blade (1998) y Spiderman (2002): “X2: X-Men United” de Brian Singer.

Los superhéroes de los cómics cumplen el mismo papel de las leyendas y los mitos antiguos: tratan de darle al hombre la seguridad de que alguien, en alguna parte, puede salvarnos de los peligros del mundo. Por esta razón en la década de los 60, en pleno desarrollo de la Guerra Fría, superhéroes como el Capitán América despuntaban entre las preferencias de la juventud norteamericana, ávida de figuras que lucharan contra la “amenaza comunista”. Sin embargo, Stan Lee y Jack Kirby, quienes para la época lideraban el departamento de arte de Marvel Cómics, inspirados en los experimentos genéticos militares de los que ya se hablaba, crearon “La Patrulla X”, un grupo de jóvenes rebeldes (como casi todos los jóvenes de aquellos días) que a pesar de sus habilidades extraordinarias y de preocuparse por la humanidad eran rechazados por una sociedad intolerante que veía en sus dones un arma.

El argumento de aquella serie fue tan exitoso porque – al igual que los personajes del mundo de Spiderman, también creaciones de Stan Lee – reflejaba la forma de pensar de los adolescentes, con unas tramas donde había enojos injustificados, peleas, romances apasionados y confusión; tramas mucho más realistas que las de aquellos héroes imperturbables como Superman o Batman.

Y es ahí donde radica la fuerza de X-Men 2, ya percibida con nitidez en la primera parte. El director Bryan Singer, recordado por su película “The Usual Suspects” (Los Sospechosos de siempre, 1995) quien apenas tiene 38 años y que ha confesado públicamente no haber leído antes ningún libro de la serie, consigue apoyado en un cásting cuidadoso y en una dirección de arte impecable, devolvernos el espíritu de rebeldía y la frescura que los Hombres X tenían en sus inicios. No hay que esperar una obra de arte ni reflexiones profundas acerca del sentido de la vida, precisamente porque el cómic no busca eso; por el contrario, lo que el espectador encuentra en la película es una serie de personajes que vamos conociendo paso por paso, a través de unos diálogos muy precisos y de muchas acciones. La esencia de los personajes de historietas es esa: constantemente están viviendo eventos inesperados, sin pausa y sin tregua, tal y como sucede en las dos horas de proyección de este film.

Decorados fascinantes (como la cárcel de plástico elaborada para albergar a Magneto o la Mansión del Profesor X) y una dirección de fotografía, que sin ser tan tenebrosa como la de Batman de Tim Burton le da a las imágenes un halo de irrealidad muy convincente, refuerzan la idea de que estamos ante un mundo fantástico inmerso dentro del mundo que conocemos (aquí no hay Ciudad Gótica, la del capitolio es Washington), un mundo que podría ser el nuestro en un futuro no muy lejano, donde los tornados surgen de la nada y los niños pueden atravesar los muros.

X-Men 2 supera a la primera parte gracias a un presupuesto más amplio, otorgado por los productores luego del éxito en taquilla. Pero ese éxito, más allá de los mejores efectos especiales y del mayor trabajo de postproducción, se debe a que Bryan Singer y su equipo decidieron regalarnos los retratos de hombres con defectos y virtudes, rechazados por la ignorancia, la envidia o el temor (en la derechización norteamericana que vivimos este punto del guión es por lo menos valiente), que sólo desean ser aceptados, de una forma u otra. Como cualquiera de las personas que ve la película, y que en gran medida, son hijos o pertenecen a una generación que, curiosamente, conocemos como generación X.

Publicado en 2004 en la página web www.vivalacultura.com

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