3 estrellas
Michael Clayton (2007)
La cinta comienza contando la penúltima etapa de la aventura de su protagonista. Sin embargo, antes de que nos sintamos perdidos el guión retrocede cuatro días para revelarnos las premisas que nos permitirán responder a la pregunta ¿Por qué y quién quiere matar a Michael Clayton?
Para situarse hay que saber que dentro de las múltiples variantes de la profesión de abogado existe una especialización que podría ser comparada a las unidades de elite del ejército. Se trata de los "fixers". Como su nombre lo indica, ellos se encargan de "arreglar" los enormes procesos que con cierta regularidad tienen que afrontar las multinacionales, bien sea comprando a quien haya que comprar, o sepultando los procesos bajo una marea de apelaciones. El término inglés tiene la ventaja de hacer pensar en "fijar" e incluso en "detener", ya que en gran medida su función no consiste en encontrar una solución a problemas que todo el mundo sabe irresolubles, sino en impedir que avancen; en no dejar que la situación degenere, como dicen los franceses.
Clayton tiene que hacerse cargo de una cuestión bastante delicada. Un colega suyo, Arthur Edens (Tom Wilkinson), durante una reunión clave entre las víctimas de U-North —la empresa agroquímica que él defiende— y los representantes de dicha compañía, ha sufrido una crisis que indica claramente que es incapaz de seguir defendiéndola, y augura un muy inquietante cambio de bando para U-North, pues Mr. Edens sabe todo sobre la ropa sucia que se está lavando. La misión de Clayton consiste en calmarlo y apartarlo discretamente de los reflectores, un procedimiento que él conoce al dedillo. Claro, el asunto huele mal, demasiado mal, y Clayton no es de piedra... (De lo contrario no habría película, y George Clooney no habría aceptado interpretar ese papel).
La historia recuerda la de cientos de thrillers, y el viraje ético del protagonista no es, ni mucho menos, un terreno virgen... En realidad, el verdadero valor de esta cinta consiste en sus inmensas cualidades artísticas. Los papeles principales son interpretados con maestría. George Clooney se supera a sí mismo: intenso, humano, atractivo, sensible, firme...; si sigue así, voy a terminar comprándome una maquinita Nespresso. Tilda Swinton, quien me había impresionado por su buena interpretación de la Bruja Blanca en esa pésima película que es Narnia 1, confirma mis sospechas de que es una excelente actriz; aunque su físico le ayuda a interpretar a una WASP inescrupulosa, todos sus gestos, expresiones, movimientos de manos, actitudes son claves a la hora de entender sin ambages que se trata de una sutil víbora; ¿será porque es británica que su interpretación me pareció shakespeariana? En fin, Sidney Pollack me sorprendió, y bastante: si hasta La intérprete lo apreciaba con tibieza, tras esa pésima película pasó a ser uno de mis enemigos jurados (de haber sabido que él era un personaje secundario de Michael Clayton me habría pensado mejor cómo invertir el costo de la boleta), pero resulta que su papel como el maquiavélico Marty Bach me hizo pensar que el actor seguía las recomendaciones del mismísimo Bach (J.S.): con la nota justa, en el momento justo, y con el dedo justo. (El único que desentona es a mi juicio Tom Wilkinson; pero bueno, si uno interpreta a un hombre en una crisis de nervios, de alguna manera tiene que desentonar, ¿no?).
Pese a tener una edición típicamente hollywoodiana, lo cual repito no es a priori un defecto, Michael Clayton es una película filmada con gusto y con un muy buen sentido del tempo, acelerando las imágenes cuando la intriga lo requiere, y bajándole a la velocidad cuando la trama llega a sus necesarios remansos. Visualmente la peli es un regalo, pues sin nunca olvidar que la historia es lo principal, la fotografía pone en evidencia los claroscuros de las oficinas en las que evoluciona la intriga, o las neoyorquinas luces de invierno, siempre en beneficio de la comprensión del espectador.
Tanto brío y buen manejo del instrumento cinematográfico son verdaderamente sorprendentes en un debut como director, pues pese a haber escrito varios guiones dentro de los que destacan los de la serie sobre Bourne, Michael Clayton es la primera película de Tony Gilroy. Yo se la agradezco y también le deseo una larga carrera: Cheers to you!
