Nombre: Sleuth
Categorías: Drama, Ciencia Ficción, Suspenso, Erótico, Fantasía, Basado en hechos reales, Misterio, Thriller, Comedia dramática
Director: Kenneth Branagh
Año: 2007

Otras reseñas para esta película

Pablo Muñoz * * * ½

Sleuth (2007)

El placer de dos extraños

"I write plays, when I can manage it, and that's all. That''s the sum of it. "

Harold Pinter, Writing for the theatre.

 Anthony Shaffer, el hermano más listo de Peter Shaffer,  tejió un homenaje a Agatha Christie y los detectives más pulp, pero en un tono exquisitamente británico (exceptuó en su dedicatoria a Sherlock Holmes y la encabezó el Padre Brown) bajo el que se ocultaba una historia que ahora Pinter ha sacado al exterior. O mejor dicho: Shaffer tejió a un Wyke que era un amante de los juegos, una mezcla perversa de Sherlock Holmes que aunque él asegura inspirado en su colega Stephen Sondheim (autor teatral amante de los más excéntricos juegos) no deja tampoco de tener un aire de Arthur Conan Doyle / Holmes, una criatura que desborda carisma en su ambiguedad y obsesión por generar los más complicados enigmas.

 Harold Pinter sólo ha respetado el corpus del otro personaje del juego: Milo Tindle, el amante joven y atractivo. Pero ha releído completamente la obra de Shaffer respetando apenas su punto de partida pero no su tercer acto, completamente distinto. Kenneth Branagh, como en Morir Todavía, realiza un impensable ejercicio de estilo: capaz de descolgarse con la secuencia inicial y de fijar una estampa significativa de la amoralidad, como el plano lateral del rostro de  Wyke (un inmenso y en modo lucimiento Michael Caine) tras ejecutar un disparo.

Pinter juega con la complicidad de sus dos actores: Caine y Law. El primero, antes Milo Tindle en la mítica versión de Mankiewicz que respetaba las reglas del juego de Shaffer al dedillo, es capaz de hacernos olvidar tranquilamente a Laurence Olivier y el segundo está estupendo, como el clásico personaje joven pinteriano, como el Stanley de The Birthday Party. Y de esta también saca esa tensión original de tener a pocos personajes desconocidos, dispuestos a humillarse, en este caso por el deseo. Porqué Sleuth es una de las mejores películas sobre la masculinidad  y también de las más valientes, y lo mejor de todo: es la victoria de Harold Pinter con la complicidad de todo su equipo. Y sí, es la demostración de la posibilidad del remake completamente intachable.


If I were to state any moral precept it might be: Beware of the writer who puts forward his concern for you to embrace, who leaves you in no dobut of his worthiness, his usefulness, his alto declares that his heart is in the right place, and ensures that it can be seen in full view, a pulsating mass where his characters ought to be. What is presented, so much of the time, as a body of active and positive thought is in fact a body lost in a prison of empty definition and cliché.


Harold Pinter, Writing for the theatre