| Nombre: | Apocalipsur |
| Categorías: | Road movie, Cine colombiano |
| Director: | Javier Mejía |
| Año: | 2007 |
Otras reseñas para esta película
Apocalipsur (2007)
Es bien mala.
Apocalipsur es mala, pero peores son las reseñas que le perdonan todo y se quedan en el discurso sobre la intención y el cambio de perspectiva.
Apocalipsur es mala. Y no es mala por error, por falta de equipo, por sus malas actuaciones o por la pobreza de la producción (todo eso es comprensible), es mala porque tiene un pésimo guión basado en bromas privadas, nostalgia noventera, sensiblería y pseudopoesía cuya premisa bien podría ser: «Oiga, y por qué no hacemos una película donde salga una camionetica Volkswagen jipi bien pispa con una silla de ruedas amarrada en el techo.»
(Y la conversación sigue:
«Pero marica, si la silla de ruedas se puede plegar, ¿para qué putas la vamos a amarrar del techo?»
«No, no importa, güevon. Imagínese el efecto. Lirismo puro, ¿sí o qué?»
«Uy, man, usted sí es mucho genio.»
«Ahora, cierre los ojos e imagínese una iguana ahí adentro paseando.»
«No, jueputa, usté si es mucho visionario.»)
Y bueno, tal vez exagero y ese no sea el propósito. Tal vez efectivamente la intención sea hacer una película sobre la Medellín Traqueta enfocada en la clase media, para desligarse de lo que hizo Gaviria, o una road movie con Medellín como transfondo, como dicen otros. Ninguna de las dos así descritas suena mal. A mí las películas de Gaviria me gustan porque Gaviria sabe llevar una historia pese a las infinitas dificultades técnicas y de presupuesto. Yo todavía no me he hastiado de las películas sobre Medellín y los muertos y la droga y la violencia. Yo creo que ahí todavía se pueden hacer cosas. Me parece que, en realidad, se ha hecho muy poco. Mejía tal vez sospechó que esta podría ser la única película que filmara en su vida -como sospecharán con razón tantos otros directores de cine colombianos al hacer su ópera prima- y resolvió meter todo lo que le cupo y ser tan "revolucionario" como pudo. El resultado fue una película sobre Medellín tediosa, larga, desesperada, con personajes insulsos, diálogos vergonzosos y una historia fragmentada sin mayor gracia: Cuatro veintipuchoañeros malactuados y llevados del putas viajan hasta el aeropuerto de Rionegro para recoger un amigo, y mientras tanto recuerdan los momentos que sellaron su amistad con este amigo, fuman mariguana, meten coca, se tiran pedos y paran a mear debajo de un puente. En flashbacks se ven secuestrados, pogueando en un bar sucio, tirando con una muñeca inflable, rumbeando con travestis y comprándole droga al Culebro Casanova (lo mató la KGB). Hay un juego de tensión alrededor del estado del amigo (alias "El Flaco"), pero no lo saben llevar, o tal vez por ocultarlo le dan demasiada importancia. Apocalipsur se pierde, desgraciadamente, entre los juegos de tiempo, la tan manoseada narración no lineal, el intento de sorpresa, y las destempladas conversaciones pseudoprofundas sobre el amor, la amistad y la vida. Al final los punks resultan más sentimentales que Walt Disney.
Apocalipsur es mala, y ahora, tal vez para subsanar sus defectos, la venden como una película "de culto". No está de más recordar que otro famoso culto era la familia Manson -y no por ser un culto nos morimos por pertenecer a él. Para crear un culto, si uno lo piensa bien, sólo se necesitan nueve desadaptados fáciles de manipular.

Apocalipsur es mala, pero yo le daría otra oportunidad a Mejía, que me parece un tipo sincero y humilde, conciente de las fallas de su película y dispuesto a corregirlas en nuevos trabajos. Con mejores recursos, más meditación y menos desespero, podría hacer algo mucho (mucho mucho muchísimo) mejor. A ver si logra sacar sus otros proyectos adelante.
