Nombre: Bolivar soy yo
Categorías: Comedia, Política, Guerra
Director: Jorge Alí Triana
Año: 2002

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Mauricio Reina * * ½

Bolivar soy yo (2002)

El actor en su laberinto

Bolívar soy yo, la más reciente película de Jorge Alí Triana, llega a treinta salas del país tras haber sido premiada en los festivales de Toulouse y Mar del Plata. Más allá del innegable mérito que constituyen esos galardones, lo cierto es que la película deja una sensación agridulce en el espectador. La cinta parte de una idea interesante: un actor que se cree Simón Bolívar pone en jaque a todo un gobierno. Infortunadamente la historia se debilita a medida que avanza la proyección, debido en buena parte a las limitaciones de un personaje principal que no produce ni frío ni calor.

La película cuenta la historia de Santiago Miranda (Robinson Díaz), un actor que representa a Simón Bolívar en una telenovela, y que se mete tanto en su personaje que termina por creer que es El Libertador. Al principio sus delirios no pasan de generar problemas para la programadora, pero las cosas se complican cuando el Presidente de la República lo invita a que participe en una cumbre de Jefes de Estado. A partir de ese momento la historia toma un giro tan inesperado, que hasta los miembros de un grupo guerrillero se ponen a órdenes del falso Libertador.

Robinson Díaz hace lo que puede con un personaje superficial e inconsistente. El hecho de que Santiago Miranda sea un individuo desequilibrado no quiere decir que deba terminar convertido en la caricatura que nos presenta la película. Y allí radica el principal problema de la cinta: es muy difícil que el espectador sienta simpatía por una caricatura, y más difícil aún que llegue a creer que un personaje tan endeble pueda generar admiración en los miembros de un grupo subversivo. La película habría resultado muy distinta si el personaje principal, con todo y su desequilibrio, hubiera tenido el peso suficiente para hacernos parte de sus delirios. 

Con sus aciertos y sus errores, Bolívar soy yo es una comedia que entretiene por momentos y ofrece algunas secuencias interesantes. Pero es un exabrupto pretender, como dice la publicidad de la cinta, que constituye un reflejo del país. Colombia es light, pero no tanto.

Publicado en la revista Cambio. ©Casa Editorial El Tiempo - Todos los derechos reservados