Nombre: Sleuth
Categorías: Drama, Ciencia Ficción, Suspenso, Erótico, Fantasía, Basado en hechos reales, Misterio, Thriller, Comedia dramática
Director: Kenneth Branagh
Año: 2007

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Javier Moreno
Pablo Muñoz * * * ½

Sleuth (2007)

El juego de descubrir el juego

En algún momento Wyke dice que la mejor manera (la más rápida) de llegar al corazón de un hombre es humillarlo. Esto es algo de lo que ya habíamos hablado: La violencia como una metáfora de la seducción. El juego como sustituto de la vida.

Wyke y Tindle se dan cita en casa del primero para solucionar un asunto. Tindle es joven y apuesto. Wyke es viejo y sabio, pero Tindle se ha quedado la mujer de Wyke. Ella quiere el divorcio y Tindle ha venido a presionar al viejo. Wyke propone en respuesta un juego.

Tal vez proponer no sea la palabra precisa. Wyke captura a Tindle en un juego, induce el juego sobre ellos e impone el juego sobre la realidad. Wyke es más sabio. Wyke, sospechamos, no puede perder. Wyke manipula al joven Tindolino, lo observa desde su pequeña pantalla de plasma, lo guía con su control remoto universal.  

Pero el juego no es explícito. Es uno de esos juegos de reglas ocultas y variables. Wyke controla y participa. Tindle responde y se deja llevar. Tindle es un peluquero aspirante a actor. Wyke es un autor de éxito consumido por su ego. La casa de Wyke es el campo de juego. Wyke, me corrigo, cree que controla. El verdadero juego ocurre a otro nivel. Y tiene un sólo jugador.

«Bienvenidos a mis dominios», dice Harold Pinter desde una iluminada y vacía habitación azul al iniciarse la película. No lo vi. No ocurrió. Así me lo imagino. 

Cambiemos el enfoque: Ahora empezamos en una casa vacía con dos personajes y una situación propuesta: Un juego de manipulación. Pinter toma a los personajes, los mantiene fieles a su naturaleza, se apropia de la historia y la convierte en un ajedrez tensionante y divertido. Un diálogo fluido e intenso repleto de buen humor negro y literatura. El juego de Pinter es con nosotros. Un juego con nuestras expectativas y nuestros supuestos. Un juego lleno de momentos cuando Pinter se muestra débil para que sintamos que ganamos y luego -¡trac!- trampa de oso en la pierna, pérdida del cincuenta por ciento del tejido muscular. Harold Pinter juega con sus muñecos. Y sus muñecos somos todos nosotros. Es Pinter quien carga, en su silla de ruedas, el control remoto universal. Glup.

Otra versión: Sleuth es un homenaje en vida a Michael Caine. El mejor homenaje posible. Treinta y cinco años más tarde regresa a la misma historia a representar a su propio antagonista: Un Michael Caine más teatral y sutil nunca. 

(La tarea ahora es (para los que no lo hemos hecho) ver la versión de Mankiewicz. Y leer el guión de Shaffer.) 

Apéndice 

Este es un aparte de un informe clasificado escrito por un agente de la inteligencia británica apellidado Rendel sobre Michael Caine, que llegó a mis manos por accidente durante mi paso por Oxford hace algunos años: 'Este hombre parece haberse puesto a salvo de muchas cosas, incluso de la ambición y de la vanidad, lo cual es algo no sólo de mérito, sino extraordinario en un actor: no creo que en la actualidad haya otro, ni ninguna actriz, de quienes se pueda decir lo mismo. Sin apenas saber de su vida ni tener más que una idea vaga del conjunto de su carrera cinematográfica (aunque lo he visto en bastantes películas), sus videos con entrevistas y apariciones públicas diversas, incluida su recepción del Oscar de Hollywood al mejor intérprete secundario hace pocos años, producen esa impresión. Y al haberse puesto a salvo de casi todo, se ha convertido en alguien a quien resultaría muy dificil sacar de quicio y hasta hacer daño. Desde luego, casi imposible chantajearlo, y también casi imposible conseguir que se prestara a nada que no le interese, le divierta o claramente lo convenga. Digamos que no hay mucho con qué tentarlo, y aún menos con que amenazarlo.'