Nombre: El sueño del paraíso
Categorías: Drama
Director: Carlos Palau
Año: 2007

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Juan Carlos Gonzalez Arroyave *

El sueño del paraíso (2007)

Desilusión desde Oriente

Es difícil reseñar una película colombiana. Si el concepto es positivo, no falta el que suponga que uno ha comprometido o vendido su opinión por quien sabe que beneficiosas prebendas, y si la crítica es negativa el asunto es aún peor, pues la mayoría de los cineastas nacionales no toleran  que alguien les haga caer en cuenta de sus errores y siempre enarbolan la bandera del enorme esfuerzo que costó realizar una película, “para que ahora un comentarista que no sabe lo difícil que es dirigir un filme en Colombia se atreva a demeritarlo”, etc.

Sin benevolencias ni prejuicios es hora de acercarse a El sueño del paraíso (2007), un largometraje de Carlos Palau (A la salida nos vemos, Hábitos sucios) que proviene de un proyecto largamente acariciado y que se refiere a la inmigración japonesa a este país y más específicamente al Valle del Cauca, en la primera mitad del siglo XX. La premisa es muy hermosa: el protagonista japonés conoce a Colombia a través de las páginas de  María, y su sueño es conocer la tierra y los paisajes que Jorge Isaacs describe. Palau se documentó bien sobre el tema y contó con la colaboración de los descendientes colombianos de esos inmigrantes, que asumieron la realización de esta película como un proyecto colectivo. Los lazos con Bienvenido al paraíso (1990) de Alan Parker se relacionan con la narración del destino de los inmigrantes orientales durante la Segunda Guerra Mundial.

Si bien el propósito de la película es más que interesante y loable, no lo es su resultado. La anécdota inicial no alcanza a sostener un largometraje y no está  desarrollada como se lo merecía. Además la dirección de actores no logró obtener de ellos un desempeño fluido y creíble, y esto se traduce en un estatismo y en unas actitudes teatrales que creíamos ya superadas en el cine nacional.

La película se contagia de estos males y luce parsimoniosa y  esquemática: no hay sorpresas, no hay un giro dramático que no esté ya telegrafiado. Las fértiles tierras del Valle dejan entrever su gran belleza, pero esta no luce como es debido, en medio de una fotografía desaturada que le robó su colorido a los paisajes y a los personajes.

Esa falta de color es simbólica: a esta película le faltó sensibilidad. El tema daba para otro tratamiento, pero lo que aquí obtenemos se ve como una oportunidad fallida.  Invito a los que crean que estoy siendo injusto a que vean este filme y se formen su propio criterio. Mi opinión la acaban de leer.

Publicado en el periódico EL TIEMPO (edición nacional) 18-10-07 pág.1-22. ©Casa Editorial El Tiempo - Todos los derechos reservados 

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