Nombre: Dororo
Categorías: Drama, Acción, Comedia, Ciencia Ficción, Animación, Aventura, Artes marciales, Religiosa, Fantasía, Infantil, Basado en hechos reales, Comedia romántica, Guerra, Comedia dramática, Musical
Director: Akihiko Shiota
Año: 2007

Otras reseñas para esta película

Javier Avilés

Dororo (2007)

La vendetta interminable

Dororo no es una gran película. Es divertida y, mucho antes, una serie de animación y un video juego. Pero, sin ser apenas más que una correcta película, lo cual ya es mucho hoy en día, es una muestra de la capacidad japonesa de idear una serie de situaciones que los occidentales descartaríamos por absurdas, ilógicas e inconsistentes, y hacer de ellas un material narrativo de una imaginación desbordante y original.

Aquí en occidente aún estamos empeñados en que la “realidad” debe ser la base sobre la que se sustente la narrativa (literaria o cinematográfica) En un programa de televisión entrevistan a los espectadores a la salida de una proyección y varios destacan lo “real” que les ha parecido la historia... en una rueda de prensa el director de una película explica como quisieron acercarse lo más posible a la realidad... incluso si consideramos esa distinción y nos atenemos al género fantástico, que nada debe a la “realidad”, podemos comprobar que este género es también consecuente, como si su comprensión estuviese determinada por su paralelismo con la “realidad”.

El cine oriental todavía nos sorprende. Los orígenes culturales de las historias japonesas nada tienen que ver con lo nuestros, quizás demasiado influenciados por una moral maniqueísta, y nada les impide construir una narración desde axiomas que a nosotros nos parecerían insuficientes narrativamente.

Así en Dororo el guerrero que quiere alcanzar la gloria y el poder absoluto vende el cuerpo de su hijo aún por nacer a 48 demonios que se lo repartirán sin que entendamos (ni que importe) que beneficio pueden obtener de ello. Un hechicero encuentra el cuerpo abandonado del niño:

Hace mucho tiempo, en un lugar había un hechicero, quien perfeccionaba su magia en solitario. Según ese hombre sucedió una mañana, cuando regresaba de recolectar hierbas medicinales. Sobre las aguas del arroyo que cruzaba esas tierras advirtió que una cuba de madera flotaba aguas abajo. Entonces sacó la cuba del agua.

Estaba llorando. O al menos, lo parecía. Como si dijera: "Quiero un padre".

“Parece un bebé humano. Si realmente es humano, debe tener el más lastimoso cuerpo que un humano puede tener. Pero aún así tiene apariencia humana.”

Y entonces, el hombre decidió darle un cuerpo al niño. El hechicero injertaba nuevas piernas y brazos a aquellos que los perdían en la guerra. Iba a intentar perfeccionar esa técnica. Primero el hombre se dirigió a un pueblo devastado por la guerra, y recogió los cadáveres de los niños. El hombre hirvió los cadáveres, y luego los mezcló con sus hierbas secretas. Así creó un agua como fuente de vida, con los cadáveres de los niños. Entonces le aplicó electricidad...

(De los subtítulos)

Ciego, sordo, sin órganos internos, sin corazón ni extremidades, será entrenado por el hechicero desde niño en la lucha contra los espíritus y armado con la espada Hyakki-maru, de los cien demonios, forjada para la venganza, el “monstruo”, así lo ven, partirá en busca de los 48 demonios para recuperar las partes de su cuerpo. Partiendo de estas premisas argumentales las expectativas que provoca Dororo acaban defraudando... bueno, no exactamente... supongo que la película defrauda porque quiere explicar muchas cosas que en la serie animada se deben desgranar poco a poco, porque el director no ha querido que Dororo sea una sucesión de peleas contra monstruosas materializaciones de espíritus malvados, algo que en cierta manera esperábamos muchos de los espectadores.


A pesar de su prometedora sinopsis Dororo no se aparta demasiado de un producto comercial juvenil japonés, algo que quizás no acabamos de entender bien, o no acabamos de diferenciar suficientemente provocando confusiones al querer englobar todo el cine japonés como si se tratase de un género. Dororo sea quizás equiparable en el sentido de la confusión con Yokai Daisenso de Miike o Funky Forest de Katsuhito Ishii.

Dororo es un divertido y nada pretencioso espectáculo cinematográfico.


Sin embargo, el viento sopla en la planicie donde lucharán los rivales como en Seppuku o en Rebelión, se pelea bajo la lluvia, como en Los siete samuráis de Kurosawa o en Zatoichi de Kitano, y el mar... aquí dudé... el mar en Hana-Bi simboliza la muerte, en El verano de Kikujiro la pérdida, en Bright Future de nuevo la muerte, su inminencia... pensaba que en general la visión del mar tenía en la cinematografía japonesa un sentido distinto al que en occidente le damos... sin embargo en Dororo simboliza esperanza... ¿un guiño al espectador occidental?, ¿un detalle sin importancia?... pero, si no tiene importancia, ¿por qué música flamenca en la banda sonora?

Pero no desesperemos: Todavía quedan 24 demonios.

Comentarios

Para comentar usted debe estar estar registrado, ingresar ó registrarse.