Nombre: Kantoku Banzai!
Categorías: Comedia, Ciencia Ficción, Animación, Artes marciales, Documental, Fantasía, Basado en hechos reales, Comedia romántica
Director: Takeshi Kitano
Año: 2007

Otras reseñas para esta película

Javier Moreno * * * *

Kantoku Banzai! (2007)

Take(shi) this, Boris Vian.

Tengo por Takeshi Kitano gran cariño. Esto impide que sea imparcial con sus películas. A Kitano, como a ningún otro, le tolero cualquier cosa. Lo admiro, lo respeto, y lo envidio. Es mi director, mi actor, mi samurai, mi yakuza, mi niñero y mi profesor de educación física favorito. De Kitano admiro particularmente su manejo de la violencia y su sentido del humor. Me cuesta no reirme con Kitano y supongo que eso es bueno. Kitano a veces es burdo y absurdo, pero nunca pierde su actitud de yakuza crudo, de profesor de educación física, de improvisado niñero neurótico, de sabio maestro zen. Siempre hay algo qué aprender en las películas de Kitano Sensei.

Kantoku Banzai! (Glory to the filmmaker!) es un paso más en el camino hacia las películas autorreflexivas que inició con la extraña Takeshis. En esta ocasión, nos presenta varios inicios fallidos de películas en busca de un nuevo género a explorar. Tras pasar por un intento de película de Yakuza; una película costumbrista, supuestamente autobiográfica y salvajemente violenta, sobre el Japón de los cincuenta; dos romanticonas sin futuro; una de terror (cómico) japonés; y una película de ninjas (Kitano se revienta con cincuenta ninjas y vuela sobre muros y tejados); se decanta por una aparente  película de ciencia ficción que, de cualquier manera, es incapaz de ceñirse al rigor del género elegido. Robots gigantes, costumbrismo japonés, incoherencia crasa, lucha libre mexicana, artes marciales, animación en stop-motion y bizarrísimas escenas sexuales se combinan en lo que se supone es una visita a la típica historia apocalíptica del asteroide que amenaza la tierra. La realidad es que Kitano ha regresado a sus más puros orígenes, a ese delirio incomprensible de Minnâ-yatteruka! (Getting any?), ahora con absoluta carta franca para hacer lo que le venga en gana. El resultado es un absurdismo narrativo japonés que hace parecer realista a Boris Vian.

(Mónica, todo hay que decirlo, la detestó. Sospecho que a mi amigo Javier le va a encantar.)

Comentarios

Para comentar usted debe estar estar registrado, ingresar ó registrarse.