4 estrellas

Dai-Nipponjin (2007)

El triste destino del hombre extraordinario.

por Javier Moreno

Conozcan a Masaru Daisatou. A Masaru Daisatou -un tipo cualquiera, en apariencia-, le gustan las sombrillas y las algas deshidratadas, «porque al crecer se vuelven útiles.» Daisatou San tiene un gato en casa, pero no es suyo, es callejero, claro que él piensa que todos los gatos son callejeros y, a decir verdad, todos los animales lo son. Es una reflexión extraña esta, que ocurre mientras el gato se apropia del pedazo de salmón que tiene sobre la mesa.  

Daisatou San camina por Tokio, visita su Noodle Bar, la gente que lo reconoce -no mucha, por fortuna-, lo mira con desprecio e incluso odio. Sólo ven escombros, contaminación, ruido, basura. Nadie entiende su función, nadie comprende su importancia, pero Daisatou San es él último representante de una casta tradicional de guerreros que han mantenido a Japón libre de los monstruos gigantes que cada tanto atacan la isla. Con ayuda de descargas eléctricas aplicadas en las tetillas, Daisatou San se transforma en el último Gran Japonés (Dai Nipponjin): Un gigante desproporcionado que se bate a porra con los más variados seres de toda la galaxia. No es un trabajo fácil el suyo, pero Daisatou es por encima de todo un hombre comprometido con su misión, con lo que su apellido representa, con su estirpe, con la importancia de preservar ciertas cosas para asegurar que otras puedan perdurar. Quedan pocos héroes como él.

En este fabuloso documental de Hitoshi Matsumoto, podemos apreciar de cerca el diario vivir de este legendario personaje japonés que, como puede, se adapta al transcurso de los tiempos.

Dai-Nipponjin
Dai-Nipponjin

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