Nombre: Diary of the Dead
Categorías: Comedia, Terror, Documental, Fantasía, Basado en hechos reales, Road movie
Director: George Romero
Año: 2007

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Javier Moreno * * * *

Diary of the Dead (2007)

Sociología para zombies

Los muertos

Los muertos son la masa, el instinto, el flujo constante a merced de las fuerzas. No hay opción, no hay camino, no hay futuro, sólo la masa que corre o se arrastra, que no puede detenerse, que no puede contener el ansia de ser más y más grande. Los muertos con la legión de una sola voz y un solo deseo. La maldición. El destino. El continuo acto reflejo. La inercia al mando.  

Shoot

Shoot them in the head. Shoot them, for God's sake, do it now. Do not linger or delay. Blow their brains out and let them free. Vanish their curse by any means. Let them rest and be quiet at last -or once again-. Stop their misery: Shoot.

Shoot! I said. Show us what you are seeing. Let us be yourself for a second. Go ahead: Become our eyes, our ears, our legs, our voice. Let us know what you are feeling so we can also feel it -so we can also know what to do (or not to do) if we were you-. Shoot them now. Show us their putrid faces, record their vain grumbling and the way their heads explode when the bullet, the arrow, the acid, gets in. Don't hesitate, don't be afraid. This is your mission, your responsibility, your legacy to the world: Hold still both the camera and the gun. Aim. Shoot them in the head.

Ruido

Y las imágenes -todas ellas- se suman, esperando capturar un instante del mundo. Es una pulsión colectiva: Registrar, capturar, documentar. Cada evento, cada catástrofe, cada momento importante, cada segundo compartido. Mi voz, mis palabras, mi propia versión de lo ocurrido... Es necesario, me digo. Cada ángulo es crucial. Cada perspectiva contribuye a la totalidad, a expandir la red de sensaciones, a romper todos los filtros. Ah, la democracia. Miles de voces aunadas por la red infinita. Igualadas ante la historia. Miles de millones de voces solapadas transmitiendo en vivo y en directo el transcurrir de los tiempos. Las experiencias medidas en uploads y downloads. La realidad bajo la manta, agazapada, temerosa, confundida. Una fiesta de puntos blancos sobre el vacío. Imaginen cómo suena.

Lord of the Dead

Romero camina por el lobby del hotel de la mano de su mujer y yo los sigo. Lo reconozco por las gafas. Dos inmensas lupas de marco negro. No me atrevo a hablarle ni a acercarme, apenas lo miro caminar. Es muy alto, no me escucharía. Es largo y arrastra a su mujer a pasos largos, sin flexionar las piernas, con torpeza.

Romero camina por el pasillo del auditorio y al pasar a mi lado lo aplaudo. Le digo «Bravo». Sonríe y sigue caminando. Luego se sienta en el escenario, junto al traductor, y recibe más y más aplausos. Contrae los hombros y cierra un poco los ojos, como si lo abrumara el ruido.  Romero responde preguntas sobre el canon mortuorio, sobre la estética mortuoria, sobre la supervivencia en un mundo de zombies. «Los zombies son una herramienta,» aclara una y otra vez.
«Podrían ser cualquier cosa.» Pero las preguntas insisten en aclarar la condición de los muertos, su comportamiento. ¿Se pudren o no? ¿Están realmente muertos? Romero les explica que él quiere hablar de lo que le preocupa: De la revolución constante, cambiante, de la violencia, de los hombres, de la (des)información incontenible, de la incapacidad para la solidaridad. Cuando le preguntan qué haría durante un brote zombie, dice que primero conseguiría una escopeta, y luego haría amigos. Al final, el aparente profeta apocalíptico resulta ser un humanista, un optimista cauteloso que nos dice: Esto somos, así funcionamos, pero no estamos condenados a ello. Podemos hacer amigos. Podemos sobrevivir. Podemos, si realmente lo deseamos, escapar para siempre de la avalancha de los muertos. No hay razón para volarnos los sesos. Hay esperanza.

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