Nombre: Elsa y Fred
Categorías: Drama, Comedia
Director: Marcos Carnevale
País: Argentina
Año: 2005

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Carolina Arévalo * * * *

Elsa y Fred (2005)

Ella.

Elsa es una mujer espontánea, revitalizada por los años, en su espíritu aunque debilitada por los mismos en su cuerpo; una mujer con las mismas ganas de vivir la vida que cualquier joven de veinte; una mujer en cuyos ojos, aún, brilla la juventud y la belleza de la que algún día fue dueña. 

Con dos hijos y una supuesta viudez, su vida transcurre solitaria en un apartamento en España. A pesar de vivir sola, Elsa no se ha retirado de su vida social, tiene amigas y sale a tomar el té con ellas, así como también comparte sus arrebatos con sus hijos. Su corazón lo ocupan dos ilusiones, hacer realidad el sueño de su vida al conocer la Fontana di Trevi cual Anita Ekberg en la inolvidable escena de la Dolce Vita de Fellini. Y la segunda, conocer alguien que a su edad haga vibrar su corazón nuevamente con las dulces notas del amor. 

Él.

Alfredo es un nuevo viudo. Inseguro, depresivo e hipocondríaco. Aún lleva el luto por la muerte de su esposa y el dolor se plasma en su rostro como un velo grisáceo que le aumenta más años de los que tiene. 

Alfredo tiene una hija, quien le consigue un apartamento más pequeño que carezca de recuerdos y de las huellas emotivas que abundan en la casa que éste compartía con su esposa; un yerno, quien ve en Alfredo y en el dinero de su pensión, la posibilidad de un negocio redondo y un nieto, que visita a su abuelo para poder jugar videojuegos sin la presión de su madre. También tiene un amigo, su médico, quien además es su confidente y quien está más cerca de su corazón, de su dolor y de sus miedos.  

Durante toda su vida Alfredo siempre siguió las reglas. Hizo lo que tenía que hacer, cuando tenía que hacerlo y como debía hacerlo. Su vida transcurre normal, sin muchas sorpresas, sin correr muchos riesgos. La mesura siempre ha estado presente en sus acciones e incluso, a causa del dolor de su viudez, ha olvidado sonreír. 

Ella y Él.

Elsa y Fred se conocen porque viven en el mismo edificio. Aunque de no ser así, el destino tendría que haber conspirado para que esta historia tuviera lugar. 

Uno tan diferente del otro y a la vez tan parecidos. Elsa con miedo del rechazo, Alfredo con miedo de olvidar a su esposa entregándose a un nuevo amor. El amor para estas dos personas es una realidad, un pasado y una posibilidad, cada vez que el uno mira en los ojos del otro. 

Elsa es para Alfredo la posibilidad de correr riesgos, de vivir la vida, de salir de la muerte autoimpuesta a la que se relegó a causa del dolor de su viudez. Es tal vez la última oportunidad para volver a sonreír, para deshacerse de sus múltiples enfermedades y también de todas sus inútiles pastillas. Elsa es para Fred (como ella misma lo llama) la posibilidad de dejar de ver el mundo como un lugar amenazante y abrirle los brazos a la vida que aún le queda.  

Fred es para Elsa, la posibilidad de vivir una ilusión, es la última sonrisa que le esboza la vida antes de darle paso a la eternidad, la oportunidad de caminar de la mano del amor y ver, tal ver por última vez, la belleza de la vida cuando se recorre siendo par. Fred es para Elsa la posibilidad de ser feliz y de llevar felicidad a otro corazón que aunque cansado, todavía sabe como vibrar en una armonía para dos. 

Elsa y Fred es una película humana, porque conmueve sin cursilería y porque los protagonistas son seres de carne y hueso, con problemas, con miedos, con enfermedades y con ilusiones, tan cotidianas como las de cualquiera. El amor aquí es un descubrimiento inocente que se esconde en las pequeñas cosas de la vida y en la sutileza de los detalles como un “te quiero” escrito en la pizarra de la cocina, o una visita al médico después de una taquicardia, recordándonos la inocencia y la ternura que puede tener el amor. Y es también la confirmación de que vale la pena correr el riesgo y aceptar la invitación a recorrer la vida junto a otra persona por la pasión de los sueños compartidos y por esa nueva luz con la que se ven las cosas cuando se está enamorado.  

Esta película es una invitación, tal como la que Elsa le hace a Fred, a dejarse sonrojar por una mirada pícara y a dejarse envolver por un amor hecho de sonrisas, de palabras amables, de citas y de picardía. 

Un guión sencillo y sincero, una puesta en escena sin pretensiones y las impecables e inolvidables actuaciones del Español Manuel Alexandre (El Caballero Don Quijote) y de la Uruguaya China Zorrilla (Conversaciones con Mamá), hacen de esta película un viaje lleno de situaciones que conmueven y enseñan que la pasión no tiene edad y que la vida como el amor, deben vivirse hasta el último momento.

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