Nombre: Pequeña Miss Sunshine
Categorías: Drama, Comedia, Comedia dramática, Road movie
Director: Valerie Faris
País: Estados Unidos
Año: 2006

Otras reseñas para esta película

Pedro Felipe * * *
Martín Franco * * * *

Pequeña Miss Sunshine (2006)

Por pura casualidad me he topado en los últimos días con películas que involucran un viaje. Cintas en las que sus protagonistas, seres un tanto disfuncionales, buscan encontrar su papel en el mundo luego de un largo camino por carretera. Y lo logran, al final. Es el caso de Little Miss Sunshine, que en la pasada entrega de los premios Óscar se coló sin mucho pudor entre superproducciones como Los Infiltrados, de don Scorsese –que por fin se ganó el tan esquivo premio a mejor director–, y logró llevarse dos estatuillas en las cuatro categorías que estaba nominada.

Leí en algunas reseñas que el alboroto no daba para tanto. Que algunos de sus personajes son estereotipos trabajados ya mil y mil veces. Quizás. Igual, a mí me sigue pareciendo lo contrario: que los protagonistas de Little Miss Sunshine llevan al espectador desde el estupor inicial que se produce al conocerlos, hasta el hecho de terminar queriéndolos por ser lo que son. Así, llenos de defectos y contradicciones.

¿No creen? Pues conózcanlos: un abuelo gruñón que inhala heroína; un tío homosexual experto en Proust que intenta suicidarse luego de una decepción amorosa; un padre que trata de ganar el sustento vendiendo un programa de éxito sin darse cuenta de que, en el fondo, se ha convertido en uno de los perdedores a los que tanto les teme; un hermano que lleva nueve meses sin decir palabra porque le han prohibido enrolarse en la fuerza aérea; una madre que trata de mantener el orden en medio del caos, y por supuesto, la pequeña Olive.

Todos se embarcan en un largo viaje para acompañar a Olive al concurso de belleza de Little Miss Sunshine, en California. En el camino el espectador irá conociendo uno a uno a los personajes; pasará de la rabia a la risa y entenderá, al final, que así suene a viejo cliché sentimentalón, la familia es lo único que queda. Digo, sin lágrimas, ¿pero qué le hacemos?

Hacia el final una escena memorable que hará reír a más de uno y le dejará la sensación de haber pasado un buen rato. Opino yo, humilde espectador de domingo por la tarde, que el Óscar a mejor guión original fue más-que-merecido. Brindo por eso, aunque sea tarde… ¡Salud!

Ver Matamoscas, blog de Martín Franco. 

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