Nombre: Apocalipsur
Categorías: Road movie, Cine colombiano
Director: Javier Mejía
Año: 2007

Otras reseñas para esta película

Martín Franco * * * ½
Diego Guerra * * * *

Apocalipsur (2007)

Siempre que anuncian una nueva película sobre el Medellín de los años ochenta y noventa uno piensa en lo mismo: pum, pum. Ahí están, para no ir más lejos, la Rosario Tijeras de Emilio Maillé; o Sumas y Restas, de Víctor Gaviria, que tienen siempre, pero siempre, elementos calcaditos: sicarios de escapulario, narcos de barriga prominente, toneladas de cocaína y –como no– el léxico uniforme que se patentó en las laderas de la capital de la Montaña. Palabras como ‘Gonorrea’ –que los personajes del señor Gaviria repiten, sin exagerar, al menos siete veces por minuto–, ‘maricón’ o ‘hijueputa’, son desde hace muchos años más comunes que la misma arepa. Y eso ya es mucho decir.

Pero entonces aparece Apocalipsur, la ópera prima de Javier Mejía protagonizada, entre otros, por un tipo que años atrás apareció en un reality de Caracol. ¿Gran Hermano? ¿Robinson? Ah, no, ése es de la competencia. En fin. Me fui a verla, pues, convencido de que me iba a encontrar con lo mismo: pum, pum. Pues no, resulta que no. Si bien el escenario es igual –la guerra, el narcotráfico, la violencia de Don Pablo–, la película, cosa extraña, no vuelve sobre lo ya dicho. ¡Oh, señores, por fin! Claro que está la violencia, claro que hay drogas, claro que dicen y repiten mil veces ‘gonorrea’, pero al menos se muestra esa realidad desde otra óptica.

‘Caliche’, ‘Malala’, ‘La comadreja’, y ‘El tullido’, son cuatro amigos que una mañana se montan en su vieja camioneta Volkswagen y salen al aeropuerto para recoger al ‘Flaco’, quien regresa de Europa después de ocho meses. Durante el camino comenzarán a recordar las experiencias junto a su ‘parcero’, que en últimas se convierte, sin estar presente, en el hilo conductor de la historia y el elemento que los mantiene unidos. Y el Flaco está ahí, cuando una noche de tragos suben a un travesti a la camioneta y termina dándole un beso asqueroso mientras se hace pasar por gringo; cuando conoce a ‘Caliche’ en su caleta de secuestrados y recita los versos que al final estremecen (¡Alegría, alegría!); o cuando llora en el hombro de su amigo porque sabe que Malala está embarazada. El Flaco, sin estar, está siempre ahí. Sobre todo en el sorprendente final.

Dicen los entendidos que Apocalipsur es una gran “road movie”. Yo que no sé mucho de cine, ni de esos términos tan pomposos, digo que a pesar de lo malo que resulta el sonido, por fin nos ofrecen una película distinta. Y buena. Al menos no hay más pum pum, ni ‘ángeles exterminadores’ como el de Vallejo y su Virgen de los sicarios, que mata por pura diversión. Y sí: hay droga, bombas que explotan, sicarios de escapulario, secuestros, caballos, whisky y traquetos, pero al menos son el telón de fondo y no el centro de la narración. Y lo que importa, en últimas, es que se cuenta una buena historia.

 

Ver Matamoscas, blog de Martín Franco. 

Comentarios

10/02/2013:

buena pelicula....es mejor leer estas criticas a una que lei antes de esta de un descerebrado javier moreno

marcar como spam

Para comentar usted debe estar estar registrado, ingresar ó registrarse.