Nombre: La pasión de Cristo
Categorías: Drama, Religiosa, Basado en hechos reales, Biográfica, Histórica
Director: Mel Gibson
País: Colombia
Año: 2004

Otras reseñas para esta película

Samuel Castro * * * ½
Javier Moreno

La pasión de Cristo (2004)

El calvario reality

El Verbo, cuando fue hecho carne, pasó de la ubicuidad al espacio, de la eternidad a la historia, de la dicha sin límites a la mutación y a la carne; para corresponder a tal sacrificio, era necesario que un hombre, en representación de todos los hombres, hiciera un sacrificio condigno. Judas Iscariote fue ese hombre. Judas, único entre los apóstoles intuyó la secreta divinidad y el terrible propósito de Jesus.

J.L. Borges, Tres versiones de Judas.

Durante la semana santa de 1996, como todos los años, el sacerdote asignado al Batallón Guardia Presidencial organizó una puesta en escena del viacrucis que recorría toda la unidad militar. En principio yo no iba a participar en la representación pero por alguna razón necesitaron un soldado romano extra en la estación "Jesús cae por segunda vez" y yo, no sin un poco de molestia, decidí colaborar. Cristo llegó tras un rato de esperarlo y sin ningún tipo de dramatismo, se arrojó al suelo en una actuación francamente pobre. Nuesta función como centuriones, era ajusticiar al miserable mientras se arrastraba unos metros. Para esto, los organizadores nos hicieron entrega de sendos juetes. Mis compañeros parecían reacios a utilizarlos y yo procedí, creí que un poco de fuerza en el movimiento de muñeca añadiría realismo a la escena, pero esto, al parecer, también produjo algunas marcas superficiales pero dolorosas en la piel del nazareno, quién tenía, por orden de mi sargento, la espalda descubierta. Tras la presentación, Villa, el de comunicaciones, me contó que los de la compañía Santander, creo, estaban buscandome para ajusticiarme por haber golpeado de semejante manera a su compañero. Por fortuna logré escapar de la paliza, pero el recuerdo de la que propiné es imborrable.

Este año le llegó el turno a Mel Gibson. Armado con un juete y varios millones de dolares, hizo un montaje del viacrucis similar (medidas las proporciones) al que recuerdo haber visto representado tantas veces durante toda mi vida. Le puso The Passion, obligó a los actores a aprenderse lineas en arameo y latín, procuró hacer evidente la autoría intelectual de los judios de Jerusalén en la muerte de Jesús, causó controversia, por supuesto, y logró, por fin, llevar el hardcore gore al gran público. Esto último es especialmente loable. Si usted va a ver esta película buscando reforzar su credo, probablemente le vaya mejor viendo The invasion of the body snatchers II. The passion, por tratar de ser fiel, es extremadamente cruda. La historia todos la sabemos: Jesús es traicionado, capturado, juzgado, apaleado, crucificado y resucitado. Gibson le dedica el ochenta porciento del tiempo de cinta a proporcionarle cicatrices profundas y muy realistas al actor que hace de Jesús y el veinte porciento restante a mostrar pequeños flashbacks de episodios igualmente conocidos por todos como la última cena y algunos de sus sermones más famosos. El problema fundamental de las adaptaciones al cine de apartes de la biblia es que si se quiere seguir el texto, la historia tiene que ser muy simple. Los evangelistas no se caracterizaban precisamente por su vocación literaria.

Pese a que la fotografía es bonita y algunas escenas son especialmente poéticas, The passion deja exhausto y con la boca pastosa. A mi me aumentó el dolor de cabeza, también le puede pasar a usted. Es una película tendenciosa y provocadora. Las actuaciones son pobres, pero dado que los personajes son tratados de manera tan superficial, esto no hace mella real en el resultado final de la cinta. No la recomiendo. Pero si quiere verla, veala en cine, en video o DVD no tendrá ningún sentido. Espere a que la estrenen, vaya y tómese unos cuantos tragos en el bar lacteo Korova y luego compre la boleta y entre a la película. Vaya con amigos, use sombrero. Un poco de la vieja ultraviolencia no le hace daño a nadie. Si no me cree, pregúntele a Alex y sus droogs. De hecho, algunas veces, hasta la necesitamos.

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