| Nombre: | Sin city |
| Categorías: | Acción, Animación, Policiaca, Thriller, Basado en una novela, Cómics |
| Director: | Robert Rodriguez |
| País: | Estados Unidos |
| Año: | 2005 |
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Sin city (2005)
Lost in translation
Henrique Lage trazaba una verdad como un templo en su blog: la expectativa mató a Death Proof y encumbró a Sin City. Lage decía, en definitiva, que vivimos en la era del hype. Páginas como AICN o Las Horas Perdidas viven de eso: de los tráilers, los teasers, los avances y la especulación que términa convirtiendo el como será X película en el imperativo bíblico como debe ser la película.
Robert Rodríguez se ha convertido, casi sin quererlo, en alguien a quién amar. Menospreciado por ser el amigo tonto de Tarantino, su mejor película ha sido denostada por no ser reflexiva ni valiente ni todos esos adjetivos que están en la sección "cine de autor" de la FNAC, al lado de españolas, fantástica, terror y ciencia-ficción. Por eso me gustó tanto la película: era muy fan de Sin City a finales del 2004 y el encontrarme a principios de año con una película así me encantó. Pasada la tormenta, la pasión y revisada con calma Sin City tiene el mismo valor que el opening de los Simpsons rodado con personas reales. Al principio tiene el cariño y pasión del fan, y durante su visión en cine (Casi obligatoria) tiene la atención sensorial del espectador. Bien por ello: Sin City es cine entretenido y sexy, con unos actores o en perpetuo estado de gracia (Mickey Rourke, Clive Owen y Bruce Willis que sustentan la película en sus performances) o en estado icónico (Jessica Alba, Brittanny Murphy, Carla Gugino y...¡Elijah Wood!) y como el vídeo de los Simpsons tiene nuestro reconocimiento y disfrute de su metraje.
Pero todos sabemos que la traslación a imagen real de Los Simpsons nunca va a ser mejor que la original. Algo se perdió en el camino. Y ese algo es el medio, el medio que funciona y se desarrolla con su lenguaje. Sin City convierte en storyboard las viñetas y esta idea tan descabellada como disparatada, era necesaria. Necesaria para ver y sentir 300 como la primera adaptación que si va más allá y funciona perfectamente como película. Y Sin City nos demuestra que la voz en off puede, a veces, resultar tan innecesaria como interesante son los recuadros en el tebeo o el monólogo interior en literatura. Su literalidad termina matándola: pero sin ella no sabríamos lo aburrida que sería El viejo y el mar adaptada por Rodríguez (o Sofía Coppola en un arranque, con Bill Murray)
Sin City es un entretenimiento exquisitamente experimental. Fracasa en su loable intención de convertir la traslación en una forma de cine (que sólo funciona a modo de parodia cuando Tarantino, en su segmento, cuestiona a Rodríguez [y pasados dos años, en su último proyecto vemos que QT sigue cuestionando a su colega, esta vez desde la ironía del rayado de imagen]) pero triunfa como producto que da lo que esperábamos y satisface al público sediento de notas, aplausos y a la siguiente novedad. O sea: cine anecdótico.

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