Nombre: The dancer upstairs
Categorías: Drama, Policiaca, Política, Religiosa, Documental, Basado en hechos reales, Guerra
Director: John Malkovich
Año: 2002

Otras reseñas para esta película

Javier Moreno * * * *

The dancer upstairs (2002)

Baile y sangre.

El ahorcado 

En la primera escena de The Dancer Upstairs sale un perro colgando de un poste de la luz. Hay un cuento de Philip K. Dick donde el protagonista llega a un pueblo y descubre que en la plaza del pueblo, frente a la estación de policía, hay un hombre colgando de un poste de la luz. Es de día, y nadie se da cuenta de que hay un hombre muerto colgando de un poste de la luz. Todo el mundo pasa bajo el poste y nadie lo ve, pero este personaje -el protagonista- no puede ignorarlo, así que grita -intenta alertar a la gente-; «Miren,» les dice, «hay un hombre colgando de ese poste. ¿Es que acaso no lo ven? ¿Es que acaso son idiotas?» Y nadie le hace caso: Todo el pueblo ha sido tomado por los monstruos. El hombre colgado del poste es la manera de reconocer a los que todavía no han sido infectados. Ahora los monstruos saben quién es el recién llegado.

El gorila

Abimael Guzmán parece un gorila en esas fotos dentro de la jaula. Gritando como un loco agarrado a los barrotes. Gordo. Inmenso. No sé qué grita. Nunca escuché qué gritaba. «Defender la vida del presidente Gonzalo», probablemente. Con seguridad hablaba en tercera persona de sí mismo. Era justo que lo hiciera: Su alias "Presidente Gonzalo" tenía vida propia. Guzmán era el medium del monstruo. Para constatarlo basta verlo afeitado en las últimas instancias de su juicio reciente. Ya no es un gorila sino un viejo. Un viejo patético con el puño en alto frente a los jueces bramando por una revolución de muertos, de sangre, de bombas, para salvar a su pueblo -una abstracción, sin duda- de la amenaza del sistema. Un viejo triste que se autoproclama opresor justo de los oprimidos y los convence, y los mueve, y los hace matarse por él, gritando su nombre, soñando otro mundo perfecto más, lleno de presos.

El ahorcado (2)

The Dancer Upstairs se trata sobre adivinar un hombre. Sobre descubrir el medium a través de las obras de la bestia.

La misma moneda

Un detalle divertido de la historia de Guzmán es que ahora es vecino de Vladimiro Montecinos en la cárcel. Y tal parece que pronto se sumará Fujimori. Ya pueden jugar parqués sin aburrirse, o incluso monopolio.

Dancer in the dark

El coronel Rejas ve un perro colgando de un poste de la luz. El perro se balancea. El coronel Rejas ve perros colgando por todos lados. No son símbolo de nada. Son mensajes abiertos: En China, un perro colgado es un mensaje para el déspota.

Rejas intenta entender. A los perros se suman los niños. Niños que explotan en el lobby de un hotel con el puño en alto. «Viva el presidente Ezequiel,» grita el cholito. Una revolución sin mensaje, de violencia abierta y descarnada, se presta a nacer.

Rejas ve a su hija bailar.  

Lost in translation

John Malkovich dice que concibió The Dancer Upstairs como una película en inglés protagonizada por actores "latinos" que no supieran inglés. Extraña premisa. El resultado es una película en inglés que necesita subtítulos en inglés.

Radio Ciudad Perdida

En Radio Ciudad Perdida, de Daniel Alarcón, la misma sociedad se despierta tras la captura del monstruo. La guerra ha terminado pero la opresión persiste. No es de sorprenderse: ¿Qué otra cosa puede hacer una guerra? ¿Qué otra cosa quiere una revolución sino una imposición? Es la misma sociedad pero se siente distante, irreal. Hay una barrera que su autor no logra romper. Radio Ciudad Perdida es una historia que me cuesta creer.

Con The Dancer Upstairs no me pasa lo mismo. The Dancer Upstairs, pese a su inglés artificial, me convence, me sumerje en su ficción.