Nombre: Satanás
Categorías: Drama, Acción, Policiaca, Cine colombiano
Director: Andrés Baiz
País: Colombia
Año: 2007

Otras reseñas para esta película

Pedro Felipe * * * ½
Juliana González * * * *

Satanás (2007)

Satanás

No quería empezar por decir que Satanás es una bofetada. Eso ya lo han dicho todas las reseñas. Sin embargo, es imposible no hacerlo. La película de Andi Baiz es un golpe seco en la cara que sacude las entrañas de manera violenta.

Quisiera también no hablar de la novela homónima en la que este director colombiano basa el guión y las secuencias de la cinta, pero es igualmente improbable, sobre todo porque Satanás, la película, corrige muchas de las múltiples imperfecciones de la obra literaria.

Y es que Baiz suprimió sin recato una de las cuatro historias que componen la novela, (la del pintor, claramente inverosímil), junto con algunos fragmentos innecesarios que se encuentran en el libro. Además, en un acto de evidente inteligencia cinematográfica, logró darse cuenta de que los vínculos entre las historias que componen la trama original eran perfectamente prescindibles y que recursos como el diario de Campo Elías y los sucesivos recuerdos de los protagonistas eran válidos para el papel y no así para la pantalla. De esta manera, el joven director y guionista caleño logra reinterpretar este fragmento de historia bogotana, la masacre de Pozetto, formulando un nuevo argumento narrativo que a mí, personalmente, me gusta más.

Aunque pareciera que no me gusta el libro de Mendoza, es todo lo contrario. Tengo que confesar que detesto las enumeraciones que hace el autor en múltiples oportunidades, (gallinas, patos, conejos, hámsteres y gallos de pelea, o, comediantes, mimos, yerbateros, brujos y vendedores), también ciertas expresiones suyas, algunos verbos y sustantivos como pauperismo, aquelarres, onanista, hercúleo, boca del lobo, descerraja, etc., sus múltiples adjetivos a dúo (lentos y cordiales, duro y empinado, cruel e injusto) y la cojera de algunos de sus diálogos. Sin embargo, creo que en últimas es un relato sólido, bien estructurado y verosímil en su conjunto, con una excelente construcción de personajes y una reflexión profunda sobre el bien, el mal y la sociedad moderna. Y aquí vuelvo al argumento:

Si es cierto que en Satanás, la novela, el autor pretende enmarcar los hechos siniestros acaecidos en la ciudad y a cada uno de los personajes como consecuencia de una fuerza oscura y poderosa, una posesión maligna que en cierto momento no es posible dominar (clara alusión al título, Satanás), yo prefiero la propuesta de Baiz que omite todo el soporte satánico del libro para recordarnos un asunto que Mendoza enuncia apenas en la narración cuando el padre Ernesto, mientras intenta explicar las razones que llevan a un padre de familia a matar a sus hijos pequeños por física conmiseración, le dice a un amigo sacerdote, “…la otra posición es aceptar que la gente común corriente es lanzada a situaciones extremas y delirantes como consecuencia del ritmo de vida que estamos llevando. Solo importa el dinero, la clase social, nadie habla con sus vecinos, no hay empleo, vivimos en grandes ciudades, entre multitudes pero sin amigos y cada vez más solos. Hasta que alguien, como si fuera un termómetro social que mide la irracionalidad general, estalla, mata, atraca un banco o se tira desde un puente. Si pensamos de esta manera, la responsabilidad de estos delitos es nuestra, de todos, pues estamos construyendo un monstruo que va a terminar tragándonos y destruyéndonos…”

Así, mientras la prosa recurre al demonio, a Satanás, los fotogramas nos recuerdan cada uno que las pasiones humanas, el miedo, la culpa, el arrepentimiento, la venganza, el pecado, la soledad y el arribismo, entre otros, son los productos de una suma perenne de bofetadas que la sociedad y la vida dan a todos a diario y que se aglutinan como una sumatoria de quedamuras y desengaños que, en últimas, muchos encuentran legítimo salir a vengar. Vivimos en ciudades agrestes, en selvas de ladrillo dónde prevalece la ley del más fuerte y Sátanás, libro y película, llegan para contárnoslo, para recordárnoslo y para refregárnoslo en la cara. Es por eso que ya decía yo que Satanás es una bofetada.

Hay que decir también que la música y la fotografía de la película son sobresalientes y que cuenta con una intensión dramática muy bien lograda que va desde la sangre que corre como un río en el suelo de una plaza de mercado hasta el arete que María recoge del suelo minutos antes de abandonar una vida que la llevó al infierno. Por todo esto y más, ya Satanás tiene sus primeras estatuillas: mejor película y mejor actor protagónico en el Festival de cine de Montecarlo, Mónaco.

Dicho lo anterior, no queda más que celebrar la llegada de este joven director y de su filme, esperando que en camino vengan otros que, como este, nos confronten y nos revuelvan el estómago. Celebrar, además, esta nueva etapa del cine colombiano del que se esperan otras gratas sorpresas. Y sobre todo, celebrar dándole la bienvenida a esta cachetada punzante que nos sacude para recordarnos que al final, cuando esto estalle, cuando la bomba social ya no dé espera, como bien dice el slogan de la película, todos terminaremos enfrentándolo.

http://dizquierdaaderecha.blogspot.com

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